Una propuesta para celebrar la Pascua

Alejandra Ma. Sosa E.

‘El Señor ha resucitado, ¡Aleluya!’ Es la frase de la antífona de entrada con la que comienza la Misa de este día en el que festejamos que Cristo venció a la muerte y nos dio vida eterna. Aunque anoche se llevó a cabo la gran fiesta de la Vigilia Pascual, no por eso hay que creer que ha disminuido el gozo o la solemnidad con que la Iglesia celebra la Resurrección del Señor. Vestida de blanco y llena de flores, emplea también símbolos muy elocuentes: en lugar del acto penitencial, se nos invita a renovar, como anoche, las renuncias a Satanás y nuestra profesión de fe, y también hoy se nos rocía con el agua bendita, símbolo de nuestro Bautismo, que nos renueva y purifica.

Cabe mencionar que como la Resurrección del Señor es algo tan grande que no cabe celebrarla en un solo día, la Iglesia alarga este domingo durante ¡toda una semana! y celebra cada día como si fuera hoy, Domingo de Resurrección. Es la llamada ‘Octava de Pascua’, dentro de la cual todos los días se canta el Gloria, y, si se desea, la ‘Secuencia de Pascua’. Esta ‘Octava’ está incluida dentro de lo que se conoce como ‘Tiempo Pascual’, que abarca cincuenta días, desde hoy hasta Pentecostés (que en este año se celebra el domingo 20 de mayo).

La Pascua ha escapado a la comercialización que sufre la Navidad, pero lamentablemente se ha caído en el otro extremo, y mucha gente se limita a celebrarla en la iglesia pero no en su casa. Por ello, se propone aquí, como en alguna otra ocasión, que no se deje pasar desapercibida esta gran fiesta.

¿Qué hacer para celebrarla?

He aquí algunas sugerencias:

1. Decora tu casa con flores blancas (pueden ser de tela o de papel; que así como sacas los adornos navideños cada año, en Pascua saques los adornos de esta temporada). También puedes poner tu cirio en algún lugar destacado de la casa, o decorar también con velas blancas.

2. Piensa en un menú especial para este domingo. No tiene que ser caro ni muy elaborado. Simplemente debe ser algo distinto, que no sueles comer durante el año y que se convierte en tu casa en el ‘platillo de Pascua’.

3. Para celebrar en familia: Reúnanse en torno al cirio pascual; comenten que así como Cristo es Luz del mundo, cada uno es también luz para los demás. Que alguien encienda una vela de la luz del cirio y todos le digan por qué es luz para esa familia: sus cualidades, las cosas buenas que tiene; luego esa persona pasa la vela a otro y todos le dicen a éste por qué es luz para la familia; es una ceremonia sencilla que los deja a todos sintiéndose portadores de la luz del Señor, amados y apreciados.

4. Para celebrar en grupos eclesiales: Que cada uno lleve un cascarón de huevo vacío, decorado como se le ocurra (pintado, con papel pegado, etc. nada caro) y adentro le ponga un papelito con una frase bíblica que le guste mucho. Se numeran los huevitos, se rifan los números y a cada quien le toca como regalo un simpático huevito de Pascua con un bello texto, tomado de la Escritura, para recordarlo y reflexionarlo siempre.

Seguramente a ti se te ocurrirán muchas otras ideas; ponlas en práctica y ¡a celebrar la Pascua!