Una mirada rápida a algunos templos dañados del Centro Histórico

Carlos Villa Roiz

En un recorrido por el Centro Histórico, donde hay varias iglesias dañadas, son visibles desde la calle algunas grietas y desplomes, y por seguridad de los fieles, algunos templos han cerrado sus puertas.

En la Plaza Santa Veracruz, por ejemplo, está la Iglesia de San Juan de Dios que tiene una fisura en la torre del campanario, y ésta parece extenderse hacia el centro de la fachada. Este templo data de 1729, y el autor fue el arquitecto Miguel Custodio Durán, quien construyó la iglesia para el hospital de Nuestra Señora de los Desamparados, que fue fundado en 1582 por Pedro López, y a partir de 1604 lo atendieron los Hermanos de San Juan de Dios, también conocidos como padres Juaninos.

Frente a este templo está la Parroquia de la Santa Veracruz que también está cerrada. Esta obra fue creada por la Archicofradía de la Cruz que fue formada por Hernán Cortes. El primer templo que estuvo en el sitio data de 1568, pero hubo modificaciones en 1677 y luego en 1759.

La iglesia conocida como La Profesa también sufrió algunos daños. El templo, inicialmente era de la Compañía de Jesús y fue obra de Pedro de Arrieta entre 1714 y 1720. Los daños se presentan en un arco de la sacristía y además hay grietas en una bóveda de la misma zona. Este templo tiene una rica historia y está ligada al proceso de la Independencia de México. Es rica en su contenido artístico pues entre otros, el arquitecto Manuel Tolsá hizo su retablo neoclásico dedicado a San Felipe Neri. Este templo posee una rica colección de pinturas de varios siglos, que a pesar de los daños, la obra está perfectamente resguardada, según informaron en una entrevista en el propio templo.

La Iglesia de Nuestra Señora de Loreto fue una de las más dañadas, pues tiene dos enormes grietas por la parte lateral que se levantan desde la parte baja a la más alta. Al momento de esta visita, dos especialistas recorrían la azotea haciendo peritajes. El templo está cerrado.

La iglesia de Loreto fue terminada en 1816, y a los pocos años de su apertura tuvo un hundimiento del lado oriente, por lo que fue cerrada en 1832. En 1911 se colocaron vitrales y se realizaron meritorios murales de B. Galotti, que al paso de los años estaban gravemente dañados.

A pocos pasos de este templo está la Iglesia de Santa Teresa, donde hay una pequeña grieta cercana a las oficinas, y los frescos de la bóveda están sumamente afectados. Con el sismo se cayó más yeso, acentuando el deterioro.

La Parroquia de San Miguel Arcángel, que es sede la IV Vicaría, tuvo daños en el campanario de donde además se cayeron dos pináculos, y tiene una severa cuarteadura en el arco de la ventana cerca del coro. Asimismo, se dañó una escultura de madera estofada de tamaño natural, de una sola pieza, y que representaba a San Nicolás.

La Catedral Metropolitana de México, por su parte, tuvo daños en sus torres que serán reforzadas desde el interior con un armazón metálico, y de las tres esculturas que coronaban la parte superior de la fachada y que fueron realizadas por el arquitecto y escultor Manuel Tolsá, dedicadas a la Fe, la Esperanza y la Caridad, la segunda se cayó, pero no logró desintegrarse por completo, por lo que ya se encuentra resguardada para que sirva de molde a su remplazo.

De igual modo, se desplomó una cruz que se encontraba sobre una esfera en la cima de la torre oriente. Al caer, hizo una perforación en una bóveda de El Sagrario, templo adjunto a la Catedral.

Esta cruz que media unos 2.50 m., estaba enclavada en la esfera, cuyo diámetro es de casi tres metros. Los especialistas descartan que esta esfera pueda caerse, ya que está anclada al edificio.