Todo lo que debes saber sobre los difuntos

P. José de Jesús Aguilar

Cada año, durante las celebraciones en honor de los difuntos vemos una mezcla de ideas y creencias que en ocasiones pueden confundir a los cristianos y poner en peligro su fe. Aquí te ofrecemos la respuesta a las preguntas más frecuentes sobre este tema:

 

¿Es necesario ponerles comida a los difuntos?

Los alimentos son para satisfacer el hambre del cuerpo. Si el cuerpo ya ha muerto no necesita de alimentos, ni tampoco de otros elementos como vestido o medicina. En algunas culturas que no conocen el Evangelio creen que las almas siguen necesitadas de alimento y que vagan hambrientas y sedientas por el mundo. Preocupados por esa idea,  sus familiares les ofrecen alimento el día de los muertos. Pero, pensemos un poco. Si las almas necesitaran alimento, entonces ¿Por qué no ofrecérselos durante todo el año? ¿Por qué dejar a los familiares difuntos “morirse de hambre” durante todo el año? Afortunadamente la predicación de Cristo nos ha enseñado que los fieles difuntos que ya están con Dios no necesitan nada material porque Dios les da la felicidad y el descanso eterno. En todo caso, si algunos difuntos aún se encuentran en el purgatorio, no necesitan de cosas materiales, sino de nuestra oración y de la celebración de la Santa Misa por ellos.

 

¿Es cierto que los difuntos vienen al mundo en dos fechas?

El día 1 de noviembre la Iglesia “festeja y celebra” a los difuntos que, después de haberse purificado de sus pecados, ya viven en plenitud con Dios. Por eso se le conoce como el día de “Todos los Santos” y es un día de fiesta. El día 2 tiene un sentido totalmente distinto porque la Iglesia “conmemora y ora” por los difuntos que aún se encuentran en proceso de purificación (Purgatorio) y no han llegado al encuentro pleno y definitivo con Dios. Algunas personas creen que el día 1 es día de los difuntos niños y el día 2 de los adultos. El origen de esa creencia está en la mentalidad prehispánica que creía que los muertos regresaban a la tierra en el noveno mes del calendario solar azteca, correspondiente al inicio del mes de agosto. Los vivos organizaban fiestas en su honor dedicando los primeros días a los difuntos niños y los posteriores a los adultos. Para ayudarles a recordar el camino, les marcaban el camino con luces y flores de vivo color amarillo (Cempaxóchitl). Luego los recibían en casa con una ofrenda elaborada con sus  alimentos y bebidas favoritas. La creencia anterior se modificó con la llegada de los misioneros católicos. La fecha de agosto se cambió por la del calendario cristiano que recuerda a los fieles difuntos los días 1 y 2 de noviembre. La mezcla de creencias prehispánicas y cristianas causó confusión en algunos y así surgió la idea equivocada de que los “difuntos chiquitos” visitan la Tierra el día 1 y los adultos el día siguiente. La Biblia nos enseña que después de la muerte los difuntos inician otra vida distinta en la que ya no necesitan alimento ni bebida. Al estar cerca de la plenitud de Dios no necesitan viajar como almas tristes, solas y hambrientas. Por eso, los cristianos podemos poner una ofrenda para rendirles un homenaje, darle gracias a Dios por todo el bien que hicieron en esta Tierra y orar por ellos, pero no para que se alimenten y sacien su hambre. La ofrenda puede ser un signo de la alegría eterna que gozan ellos y de la comunión que volveremos a tener con ellos en la Vida Eterna.

 

¿Los difuntos siguen viviendo en este mundo?

No. El mundo material y terreno es para el desarrollo de la vida humana. Cuando la persona muere, su cuerpo o sus restos permanecen en el mundo pero su espíritu se encuentra con Dios para recibir un juicio sobre su vida. Por este juicio sobre sus obras y virtudes, la persona merecerá el cielo o el infierno, o una etapa transitoria llamada purgatorio. Es falso que Dios permita que las almas vaguen por el mundo sin definir su situación final.

 

¿Cómo puedo ayudar a los difuntos que están en el Purgatorio?

Existen diversas maneras: la oración, la aplicación de la Santa Misa por ellos y también todo aquello que podamos ofrecer a Dios en sacrificio. Otra manera de ayudar son las llamadas indulgencias. Estas se obtienen mediante la Confesión, celebración de la Misa, comunión, oración y sacrificios.

 

¿Con las Misas del novenario un difunto supera la etapa del Purgatorio?

Cada persona tiene su historia personal. Cuando un difunto muere en gracia total, sin ningún pecado o deuda, se encuentra con Dios inmediatamente porque no tiene ningún impedimento. Pero si una persona bautizada no muere en gracia total o no realizó las buenas acciones esperadas, tendrá que purificarse según su propio caso. Por poner un ejemplo. Quien asistió a la celebración de la Santa Misa todos los domingos de su vida superará más pronto el purgatorio que quien casi no asistía a Misa. Este último tendrá que purificar esa deuda. Por eso no se puede decir que el novenario es como un ritual mágico con el que el difunto se libra del Purgatorio automáticamente. Cada persona necesita la ayuda espiritual según su caso. Y hay que recordar que la celebración de la Misa por los difuntos nunca sale sobrando y es, además, una obra de misericordia. A veces hacemos mucho por los vivos pero se nos olvida pedir por los difuntos.

 

¿A qué se le llama el ánima sola?

Muchos fieles oran constantemente por los difuntos, pero no sólo por sus familiares o conocidos sino por todos en general. Con el deseo de ayudar a los difuntos del Purgatorio que necesitan más oración, piden por el alma más necesitada o más sola. No es que en el Purgatorio se encuentre sola o abandonada, sino lo que se entiende es que quizás no tiene quien pida por ella. La solidaridad cristiana y el deseo de ayudar a los difuntos más necesitados hizo surgir la devoción a la llamada “Anima Sola”. Es creencia popular que quienes oran por las ánimas, almas o difuntos y les ayudan a superar el Purgatorio, reciben en agradecimiento alguna gracia o milagro. Esto puede ser posible porque quienes se han purificado y ya están con Dios tienen un nivel de santidad con el que pueden interceder por nosotros.

 

¿Es cierto que la cremación está prohibida por la Iglesia?

Muchos cristianos continúan con la costumbre de sepultar a sus difuntos. Pero esto no significa que la cremación esté prohibida por la Iglesia. Razones personales, falta de perpetuidad en los panteones, lejanía e inseguridad de cementerios son causa de que actualmente muchos prefieran cremar a sus difuntos y después colocar sus restos en una cripta parroquial. La cremación está permitida, siempre y cuando se realice con respeto para los restos del difunto.

 

¿Dios permite a los difuntos realizar venganzas o espantos?

Una vez terminada la etapa terrena del ser humano su espíritu deja este mundo. Aunque la fantasía popular piense que quienes murieron enojados o por causa de la maldad desean regresar al mundo para vengarse y hacer justicia, esto es incompatible con la doctrina cristiana. Dios no puede permitir a un difunto ocasionar daño a los vivos y hacer su propia justicia. Después de la muerte, Dios es el único que realiza la justicia y da a cada uno lo que merece.

 

¿Pueden los muertos jalar los pies?

Si el alma o espíritu se separa del cuerpo, el alma deja de tener huesos, músculos, etc. para poder tocar a las personas. Por lo tanto es imposible que un difunto pueda tocar, jalar o mover a una persona. Es muy común que las personas miedosas y sugestionables sientan que alguien las toca o les jala los pies, pero ¿Permitiría Dios a un difunto hacer travesuras? o ¿Qué supuesto mensaje pretendería dar el difunto haciendo eso?

 

¿Es cierto que un muerto se le puede subir a alguien?

Algunas personas dicen que sienten que cuando están acostadas o dormidas “se les sube el muerto”. La mayoría de ellas son miedosas y sugestionables. Es muy común que cuando alguien está presionado por problemas refleje durante el periodo de sueño su angustia y esta se manifieste en sensaciones de opresión del pecho o sensación de falta de aire. Por eso cuando las personas despiertan tienen la sensación de que tuvieron un peso encima.

 

¿Es cierto que una persona que murió embrujada no puede descansar?

Algunos dicen que quien murió embrujado o con alguna maldición no puede descansar, pero esto es falso. El eterno descanso y la vida eterna para los difuntos no depende de las supuestas brujerías o magias del ser humano, sino de las buenas acciones del cristiano y de la redención que nos ofrece Cristo. Nunca puede ser más grande el poder humano que el de Dios.

 

¿Los fantasmas son almas en pena?

Cuando escuchamos una grabación con la voz de alguien, no nos confundimos. Sabemos que no es la persona sino sólo su voz grabada en una cinta o un disco. Los fantasmas no son el alma de la persona. Podríamos decir que son como una huella de la persona, pero no la persona. Algo así como la voz de alguien que escuchamos en una grabación. Es su voz pero no es la persona. Los fantasmas serían algo así como la energía que queda de la persona después de su muerte. Esa energía puede ser vista o escuchada por gentes muy sensibles. Pero no se trata de la persona.

 

¿Me puedo comunicar con los muertos?

Muchos se han querido comunicar con los difuntos por no aceptar la muerte con fe, para satisfacer dependencias, emociones enfermizas o incluso caprichos económicos. Para ello han inventado elementos como la Ouija o las sesiones de espiritismo. Lamentablemente sus intentos los han hecho caer en la trampa de charlatanes que les han quitado su dinero o han abierto puertas al maligno. Quienes dicen poder hablar con los difuntos para asuntos mundanos ¿cómo comprueban que pueden hacerlo? Generalmente se aprovechan del deseo de los dolientes para inventar todo tipo de fantasías. Pero, por otra parte, ¿cómo saben que están comunicándose con un difunto y no con un ser demoníaco? Recordemos que el maligno puede engañar y presentarse como un difunto para alejarnos de Dios. Por otra parte, esta práctica esta prohibida y condenada por la Sagrada Escritura: “No sea hallado quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para Yavé cualquiera que hace estas cosas” (Deuteronomio 18:10-12a). La fe católica nos enseña a aceptar la separación entre el mundo terreno y el de los difuntos: “Dejen que los muertos entierren a sus muertos”, pero además nos enseña que podemos comunicarnos y unirnos con ellos mediante la oración, en acción de gracias y alabanza a Dios.

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