Santa Rosa de Lima en la Catedral de México

Carlos Villa Roiz
El retablo izquierdo de la Capilla de San Felipe de Jesús, en la Catedral Metropolitana de México, está dedicado a Santa Rosa de Lima, de modo que en el mismo espacio se encuentran imágenes de quien fue el primer santo de América, san Felipe de Jesús, y la primera santa: Rosa de Lima, quien cumplirá 400 años de su fallecimiento el próximo 24 de agosto.
Este retablo, cuyo origen va vinculado a la fecha de canonización de santa Rosa de Lima en 1671, evento que tuvo lugar durante el pontificado de Clemente IX, posiblemente es el que más haya tenido modificaciones en la historia de la Catedral, siendo las últimas en 1964, de acuerdo con el libro Catedral de México, Patrimonio Artístico y Cultural.
El retablo contiene varias pinturas que no están firmadas, pero los peritos las atribuyen a Cristóbal de Villalpando, pues en el templo dominico de Azcapotzalco hay un retablo de este autor con el mismo tema, y ambas obras conservan semejanzas. Además, los expertos en arte consideran que “las vestimentas de los padres de la terciaria dominica incluyen elementos en que Cristóbal de Villalpando dejó constancia, desde su perspectiva barroca, de que se trataba de personajes peruanos.”
El título de algunos cuadros de este retablo son: El nacimiento de Santa Rosa, El milagro del nombre de la santa, La aparición del Niño Jesús, Juego de dados entre Jesús y Santa Rosa, las penitencias de Santa Rosa, Los desposorios místicos, Visión de la hoguera y El encuentro de la santa con Cristo en la cruz, y Santa Rosa de Lima y Jesús pesan sus coronas.
El retablo de Rosa de Lima también incluye una escultura de la santa con el Niño Jesús fabricada en madera, de más de metro y medio de alto, que fue tallada, labrada, estofada y policromada en el último tercio del siglo XVII.
San Felipe de Jesús y Rosa de Lima fueron permanentes baluartes del criollismo novohispano, y por lo tanto, influyeron notablemente en el desarrollo de la identidad americana y en el desarrollo del nacionalismo continental, cuando los criollos exigían mayores derechos y prerrogativas a la Corona española.
Santa Rosa de Lima, al momento de su canonización, fue proclamada protectora de Perú y de la América hispana.

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