¿Por qué el Padre Pro aún no es santo?

  • El próximo 23 de noviembre se cumplirán nueve décadas de su muerte; en los últimos años, se han reportado varios presuntos milagros ocurridos por su intercesión, pero la opinión médica los ha echado abajo.

 

Vladimir Alcántara

Fusilado el 23 de noviembre de 1927 por órdenes del entonces Presidente de México, Plutarco Elías Calles, el P. Miguel Agustín Pro Juárez fue beatificado en 1986 por el Papa Juan Pablo II, y ahora se está a la espera de un milagro por su intercesión, que, tan pronto como se pueda documentar y testificar, lo lleve a ser declarado santo. A unos días de que se cumplan 90 años de su muerte, el P. Gonzalo Rosas, Promotor de la Causa de Canonización del Padre Pro, detalla a Desde la fe algunos pormenores del proceso diocesano que se le sigue a este sacerdote jesuita para ser inscrito en el canon de los santos.

Señala que en años recientes se han registrado presuntos milagros sucedidos por la intercesión del Padre Pro, mismos que se han documentado en expedientes, y han sido utilizados como aporte en el proceso diocesano para su canonización. “El Papa Juan Pablo II canonizó en el año 2000 a 25 mártires de la persecución religiosa, quienes derramaron su sangre por Cristo. Y al respecto, el Card. Norberto Rivera ha señalado que la razón por la que estos mártires de la Guerra Cristera fueron elevados a los altares, es la misma que debería tomarse en cuenta para el Padre Pro, ya que fue en el mismo tiempo, en el mismo momento, en las mismas circunstancias y bajo el mismo argumento; sin embargo, para él se sigue pidiendo un milagro”.

Para el P. Gonzalo Rosas, las dificultades que ha encontrado el proceso de canonización del Padre Pro, pueden deberse a lo delicado del caso, ya que pesa sobre éste una sombra política, y la Iglesia mexicana probablemente ha querido ser prudente. “Si se llegase a declarar santo al P. Miguel Agustín Pro, se tocaría a familias de personajes como Plutarco Elías Calles o Álvaro Obregón, quienes tuvieron que ver de forma directa con el atropello que se operó contra el padre desde la Presidencia de la República. Se ha comprobado la inocencia del Padre Pro en el atentado que sufrió Álvaro Obregón, mismo que justificó su fusilamiento; el autor intelectual de dicho atentado, Luis Segura Vilchis, señaló que el padre y su hermano eran inocentes. Aun así, Calles ordenó que lo mataran sin darle oportunidad de un juicio, violando todos sus derechos humanos, y desatendiendo incluso un amparo gestionado por un embajador argentino.

Refiere que, tras haber fusilado al Padre Pro, las autoridades se dieron cuenta de la magnitud del escándalo que estaban provocando, y por eso detuvieron el fusilamiento de su hermano menor, llamado Roberto, y optaron sólo por exiliarlo. “En el caso del Padre Pro, fue realmente un resquemor hacia la fe lo que llevó a aquellos políticos a tomar decisiones tan cruentas; él, definitivamente, fue asesinado por odio a la fe, y por eso el Papa Juan Pablo II lo reconoció beato”.

Señala que, en esta búsqueda de presuntos milagros realizados por la intercesión del Padre Pro, se supo de uno que se llevó a Roma, el de un niño que, tras sufrir un accidente automovilístico con su familia, se recuperó contra todo pronóstico; sin embargo, a la hora de que el médico hizo sus declaraciones, “patinó” una palabra que hizo que el caso se viniera abajo. “Allá dijeron: ‘Ah’, entonces no es determinante’, y sólo por esa expresión no se pudo seguir adelante”.

El P. Gonzalo Rosas explica que, a finales del año pasado, se presentaron otros dos presuntos milagros; el primero, ocurrido a una señora de nombre Emma Pérez, quien sufrió siete infartos cerebrales. “Su hijo, que era muy devoto del Padre Pro, le pidió su intercesión por ella. Emma salvó la vida, pero su cerebro estaba negro prácticamente, y en opinión de los doctores tendría que haber quedado ciega y con problemas cerebrales; pero fue dada de alta al segundo día. Ahora asiste a Misa normalmente, y sigue dominando varios idiomas que hablaba. A la hora en que presentamos este caso, la opinión médica señaló que probablemente había alcanzado a evolucionar de manera satisfactoria por el oportuno tratamiento”.

Refirió también el caso del joven Miguel Agustín Cravioto, quien fue atropellado en la Ciudad de México a finales del año pasado; estuvo a punto de morir, pero se recuperó. “El neurólogo que lo atendió dijo que para él no había explicación médica del caso; consultamos dos neurólogos más, uno coincidió con esta postura, pero el otro opinó que se habría recuperado por el tratamiento y por su buena salud, ya que era un joven atleta. Hemos tenido otros casos, pero muchos han sido de cáncer, y éstos ya no se aceptan. Mientras tanto, nosotros seguimos recogiendo testimonios para encontrar un milagro, sustentarlo y darle solidez a la causa”.

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