Pide el Card. Rivera solidaridad con los damnificados por sismos y huracanes

  • “El amor a los demás tenemos que demostrarlo con hermanos que quizá no conocemos físicamente, pero que sabemos que están en gran necesidad”, dijo.

Carlos Villa Roiz

 

Durante la Misa dominical en la Catedral Metropolitana de México, el cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado, exhortó a los fieles a dar gracias a Dios porque, a pesar de los daños causados por el terremoto del pasado 7 de septiembre, éstos pudieron haber sido más grandes.
Pidió a la comunidad de fieles ser solidarios y generosos con las personas damnificadas, y recordó que varias instituciones han organizado centros de acopio para brindar ayuda a las personas que se han visto afectadas, tanto por los sismos como por los huracanes.
“El amor a los demás tenemos que demostrarlo con hermanos que quizá no conocemos físicamente, pero que sabemos que están en gran necesidad. Debemos enviar nuestra ayuda. Hay muchos canales en esta gran ciudad, como Caritas Arquidiócesis de México. Está la Cruz Roja Mexicana; está en Gobierno de la Ciudad. Hay otras muchas instituciones que están recolectando los bienes para llevarlos a donde más se necesitan”.
Con la bandera a media asta en el mástil superior de la Catedral de México en señal de luto, y durante la transmisión por internet de la Misa dominical, con un moño negro en la pantalla, en todo momento de la celebración estuvieron presentes las personas que sufren a causa de estos fenómenos de la naturaleza.
Durante las peticiones se dijo: “por los que han resultado heridos a causa de los fenómenos meteorológicos y sísmicos, para que sientan el amor maternal de Santa María de Guadalupe y puedan pronto recuperarse de sus males. Por los que han perdido sus bienes materiales a causa de estos mismos fenómenos, para que encuentren en nosotros el apoyo solidario y sientan ese gesto de cariño que inspira el Evangelio de Cristo.”
También se rezó esta oración: “Señor Dios, que afianzaste la tierra sobre sus cimientos, apiádate de cuantos estamos atemorizados y escucha nuestras súplicas, para que, alejados completamente de los peligros del terremoto y de los huracanes, experimentemos sin cesar tu misericordia, y seguros de tu protección te sirvamos agradecidos. Por Jesucristo Nuestro Señor”.

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