Pide el Card. Rivera por el Card. Aguiar Retes

  • Durante la Misa por la fiesta litúrgica de san Juan Diego, el Cardenal dijo que hoy se requiere de seres humanos tocados por el mensaje de amor del Acontecimiento Guadalupano.

 

Vladimir Alcántara

Con danzas, cantos y todo tipo de representaciones artísticas, este 9 de diciembre, en la Antigua Parroquia de Indios, del santuario del Tepeyac, fue celebrada la fiesta litúrgica de san Juan Diego Cuauhtlatoatzin, canonizado el 31 de julio de 2002 por el Papa Juan Pablo II. El centro de la celebración fue una Santa Misa Presidida por el Card. Norberto Rivera Carrera, que ha quedado como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de México, tras la decisión del Papa Francisco de nombrar Arzobispo Primado al Card. Carlos Aguiar Retes

Durante la homilía, el Card. Rivera Carrera explicó que san Juan Pablo II dispuso que la fiesta celebrativa del santo indígena fuera el 9 de diciembre, pues fue la fecha en que vio el paraíso; es decir, cuando la Santísima Virgen se le apareció por primera vez en el Tepeyac, un momento concreto que se convirtió en un encuentro con la eternidad de Dios.

Señaló que este maravilloso suceso, el Acontecimiento Guadalupano, se dio en un momento en el que en estas tierras se vivía una realidad dramática tras la Conquista, en medio de una peste de viruela que diezmó a millones de personas, entre dolores y clamores de un pueblo que agonizaba, en un momento en el que entre los mismos españoles había divisiones, a tal grado que intentaron asesinar al primer Obispo de México, fray Juan de Zumárraga. “En ese preciso momento surgió la luz de la esperanza, una luz resplandeciente que sería la identidad de un nuevo pueblo, llamado a ser una verdadera civilización del Amor.

Dijo que la canonización de san Juan Diego fue una proclamación del Santo Padre en el sentido de que este indígena sencillo es modelo de santidad, que está en el cielo, y que intercede por todos nosotros. “En la canonización de San Juan Diego se confirma la verdad del encuentro que sostuvo con la Madre de Dios, quien entrega su nombre completo al tío de san Juan Diego, el anciano Juan Bernardino, quien representa la autoridad, la raíz, la historia, la tradición, la identidad, la sabiduría y la verdad del pueblo; es Ella quien se autonombra: Santa María de Guadalupe”.

El Card. Rivera Carrera señaló que el Acontecimiento Guadalupano contiene un mensaje esperanzador, con una teología vital y de actualidad. “Hoy se requiere de seres humanos tocados por este mensaje de amor, en una civilización de la verdad enraizada en el verdadero Dios por quien se vive, en ese Dios que se entrega de una manera muy especial en la Eucaristía. Por ello es tan importante la palabra que expresa el Papa Benedicto XVI, la cual nos llega hasta el fondo de nuestro ser: ‘¡sólo de la Eucaristía brotará la civilización del amor, que transformará Latinoamérica y El Caribe, para que, además de ser el continente de la esperanza, sea también el continente del amor!”.

Señaló que gracias a san Juan Diego se nos ha transmitido todo el mensaje cristiano a través de la Virgen. “(El mensaje) no se ha detenido, ha seguido por medio de la tradición oral, y por una bellísima y portentosa imagen de la Virgen de Guadalupe en la humilde tilma de este macehual, tilma que ha perdurado hasta nuestros días. Es un encuentro que marca la historia, un mensaje de amor para el mundo entero, una invitación para construir juntos la cultura de la vida, la civilización del Amor, que nunca se detenga ni se destruya; todos estamos invitados a ser santos como él, el humilde indígena, san Juan Diego Cuauhtlatoatzin, y poner todo lo que está de nuestra parte para construir esta casita sagrada, la nueva civilización del Amor de Dios”, finalizó.

Ante el cambió de Arzobispo, que se ha dado por determinación del Papa Francisco, al término de la homilía, el Card. Norberto Rivera Carrera, en su calidad de Administrador Apostólico de la Arquidiócesis, pidió a Dios por su sucesor, el Card. Carlos Aguiar Retes, quien está por dejar la Arquidiócesis de Tlalnepantla para encargarse ahora de la Iglesia que peregrina por la Ciudad de México.  

Al concluir la Santa Eucaristía, el Grupo Elohím interpretó para el Card. Norberto Rivera Carrera el tema “Morena es tu piel”, canción ganadora del Concurso Anual de la Canción Juandieguina, compuesta por Juan Carlos Saucedo.

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