Peregrinos agradecidos

Abimael César Juárez

Este 11 de diciembre comenzó el arribo masivo de peregrinos nacionales e internacionales a la Basílica de Guadalupe, en el marco de los festejos por el 486 aniversario de las apariciones de la Morenita en el Tepeyac. Los motivos son muchos, principalmente de agradecimiento por los favores recibidos en el último año.

Isaías Molina Roldán, de 19 años de edad, trabaja en la industria de la construcción. Ha llegado desde Zacatlán, Puebla, para pedirle que a su familia no le falte salud. Ha hecho un recorrido de más de nueve horas junto con un grupo de compañeros, pero ha valido la pena: “Estar frente a la imagen de la Virgencita es una emoción que no puedo describir: alegría, ganas de llorar. Llevo tres años viniendo, pero este año quiero agradecerle de manera especial que hayamos sobrevivido a los terremotos”.

Ezequiel Pineda, de 23 años de edad, ha viajado desde el municipio de Axochiapan, Morelos. Si bien la devoción a la Virgen de Guadalupe se la inculcaron sus padres, ésta es la primera vez que la visita: “Me ha dado mucha alegría venir y estar frente a Ella; me causa una emoción enorme ver tanta belleza, el corazón me latía como si quisiera salirse, fue algo inexplicable, me regreso muy contento. Yo he venido a pedir salud y por la paz del mundo, y espero venir nuevamente el próximo año”.

Miguel Bayardi, ha viajado desde Buenos Aires, Argentina, y ha venido en representación de su familia para agradecer y pedir por la salud de su padre: “No es la primera vez que vengo, generalmente cuando lo hago, traigo a mi gente a visitar a la Virgen de Guadalupe, pero en esta ocasión no fue posible. Para mí, es como venir a ver a un familiar muy cercano; hacerlo me hace sentir en paz y me da fuerzas; es una gran emoción la que me hace sentir cada vez que estoy aquí”.

Verónica Paccioto estudia la maestría en Historia de la Religión en una universidad de Venecia, Italia. Ha llegado a la Ciudad de México atraída por la devoción del pueblo hacia la Virgen de Guadalupe. Para ella, este arriba masivo de peregrinos representa una experiencia no sólo espiritual, sino antropológica y cultural: “Mi experiencia en México ha sido completamente diferente a lo que se vive en Italia. Simplemente estas manifestaciones de fe me han sorprendido, me han encantado. Comparado con lo que se vive en el Vaticano, esto es algo muy diferente; no se trata de algo negativo, simplemente que la religión se enriquece  con este tipo de manifestaciones de fe, algo que en Italia no ocurre. México es un país donde la fiesta y la fe están muy vivas, y esto es lo que quiero vivir y me quiero llevar. Ya quiero encontrarme con la Virgen de Guadalupe y llenarme de su mirada dulce y de su protección bendita, como dicen todos los que la visitan”.