Parroquia Santa María de la Natividad sigue ofreciendo albergue a los damnificados

  • Tras la caída de un edificio cercano al templo, éste se convirtió de manera natural en un centro de operación y de refugio.

Carlos Villa Roiz

La Parroquia Santa María de la Natividad, ubicada en la delegación Benito Juárez, se ha convertido en un importante albergue temporal y centro de acopio desde el pasado 19 de septiembre, cuando ocurrió el terremoto.

Cuando se presentó la emergencia, un edificio muy cercano al templo se derrumbó y la parroquia, de manera natural, se convirtió en el centro de operaciones y de rescate de las personas atrapadas bajo los escombros. Dicho edificio, que ya fue demolido, se encontraba en la esquina de Niños Héroes de Chapultepec y Miguel Negrete.

Gracias a la buena voluntad de la parroquia y a la diligencia de los vecinos, el templo ahora es un importante centro de operaciones que de momento ha recaudado unas 15 toneladas de víveres y otros artículos útiles, los cuales están siendo enviados a otras comunidades donde hay emergencias.

El transporte lo ha facilitado la misma gente y, por ejemplo, se ha enviado a Oaxaca un tráiler con parte de estos recursos, y así ha ocurrido con otras comunidades de la zona de Xochimilco, Amecameca y del estado de Morelos.

Desde el 19 de septiembre, se ha convertido también en un albergue, por lo que se han instalado amplias carpas en el atrio.

El párroco, P. Arturo Esquivel, exhortó a la comunidad a que sigan siendo generosos con los damnificados, y dijo que el albergue continuará el tiempo que sea necesario; también explicó que tiene capacidad para recibir a más personas, y para ello están preparados con cobijas y colchonetas.

Dijo que una vez pasada la emergencia de rescate entre los escombros de los edificios que se desplomaron por el sismo, han disminuido el número de personas a las que se les daba de comer; sin embargo, aún siguen trabajando unas 50 personas en la recepción, selección y empacamiento de víveres, medicinas y otros productos necesarios para los damnificados, por lo que aún siguen preparando comida para los necesitados.

El P. Arturo Esquivel dijo que para hacer más transparente y confiable la recepción y el envío de todo el acopio, se ha instalado en el atrio un amplio foto-mural donde se muestra que los productos han llegado íntegros a su destino. Detrás de cada envío, la gente toma fotografías para dar constancia de la recepción, y esta medida ha dado mucha confianza a los donadores y a la propia comunidad.

Informó que en el centro de acopio aún hay presencia de militares y de la policía que prestan un valioso servicio en estas tareas, y también fungen como testigos de la generosidad de la gente que desde que surgió la emergencia, no ha dejado de hacer donaciones para los damnificados.

El servicio de misas en el templo ya se ha normalizado y por supuesto, hay un permanente acompañamiento espiritual y de escucha a todas las personas que se acercan al sacerdote en la parroquia.

El sacerdote habló de dos edificios cercanos al templo que están dañados y aún están en riesgo de desplomarse, por lo que no descartó que la actividad del centro parroquial se intensifique en los próximos días, una vez que asistirían más voluntarios y trabajadores a remover los escombros.