Palabras de gratitud y bienvenida a nombre del ministerio ordenado

  • Pronunciado este lunes 5 de febrero por el Pbro. Lic. Mario Alberto Cruz Martínez en el marco de la Profesión de Fe del Card. Carlos Aguiar Retes.

“¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones” (Sal. 100, 5).

Las diócesis en su diversidad y complejidad, somos esta porción del pueblo de Dios guiada por un sucesor de los apóstoles, vínculo necesario de nuestra participación en la gracia y en la vida que Cristo nos da. Hoy nos reunimos en esta Madre Iglesia Catedral como lo que somos, hijos de un mismo padre, para darle gracias a Dios por su misericordia y fidelidad, por proveernos siempre de pastores que nos guíen en esta Iglesia que peregrina en la Arquidiócesis de México.
Como no agradecer a Dios por la persona y el ministerio del Emmo. Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera, por tanto bien que nos ha hecho, con las más simples palabras quisiera expresarle a usted la más grande y sincera gratitud que brota de mi fe. Gracias porque ha sido entre nosotros reflejo del Padre y presencia del Hijo cabeza, pastor, maestro y esposo. Gracias por mostrar bondad, solicitud, misericordia, dulzura, consuelo y autoridad de Padre ante este pueblo. Gracias por ser valiente y generoso como el Buen Pastor, por defender a las ovejas, por ir delante para guiarnos, ir en medio de nosotros para acompañarnos y detrás para que no se perdiera ninguno. Gracias por nunca cansarse de anunciar la palabra de Dios y enseñarnos a defenderla. Gracias por ese amor esponsal, comprometido y abnegado con el que ha permanecido en esta Iglesia particular.
Le agradecemos por administrar la gracia que Cristo nos da por medio de los sacramentos, por confirmarnos en la fe, alentarnos en la esperanza y unirnos en la caridad, por haber hecho partícipes a tantos del don inmerecido del orden sacerdotal y ayudarnos a apreciar tan sublime vocación. Como sacerdote puedo comprender y agradecer a usted por tantos momentos de oración de intercesión por su pueblo, por los tiempos de reflexión y silencios que lo llevaban a la contemplación de la palabra, por su predicación, por sus trabajos apostólicos y pastorales; pero también por haber vivido gozos y esperanzas, angustias y tristezas, por sus motivaciones y sufrimientos, por sus desvelos, por los momentos de gratificación y de incomprensión, por su entrega total por nosotros. Sr. Cardenal, que Dios nuestro padre lo siga colmando de su misericordia y no olvide que siempre nos tendrá cerca y que estaremos orando por usted. Lo encomendamos a Santa María de Guadalupe para que lo acompañe con su protección. Infinitas gracias.
También agradecemos a Dios por su providencia, por permitir tener entre nosotros al Emmo. Sr. Cardenal Carlos Aguiar Retes. Hoy damos gracias por usted, y pedimos gracia junto con usted. Dios lo desarraiga en muchas ocasiones para poner sus pies en movimiento como lo hizo con nuestro padre en la fe (Gn. 12, 1) para asomar sus ojos a un horizonte distinto y deslizar en sus manos una nueva encomienda con la que se sigue experimentando la misericordia de Dios. A él pedimos que nos permita seguir escribiendo con su vida y ministerio la historia de salvación de este pueblo, permítanos ayudarle como colaboradores suyos a ser instrumentos de santificación, maestros de la fe y ministros de la gracia para esta porción del pueblo de Dios que ahora la Madre Iglesia confía a su cuidado. Queremos junto con usted sentir el latido de nuestro pueblo que sigue necesitando de un Dios vivo. Con ello manifestamos nuestra fraterna adhesión y sincera obediencia junto con nuestra oración por su persona y ministerio. También le pedimos a la madre de Dios que lo acompañe en todo momento en esta nueva tarea como pastor. Hoy lo recibimos con mucho cariño.

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