Palabras de gratitud y bienvenida a nombre de la vida consagrada

  • Pronunciado este lunes 5 de febrero por la R.M. Elva Guadalupe Ruiz Bueno,  Superiora General de las Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, en el marco de la Profesión de Fe del Card. Carlos Aguiar Retes.

Doy gracias a Dios sin cesar por vosotros, a causa de la gracia de Dios
que os ha sido otorgada en Cristo Jesús
1 Cor, 1,4
De todo corazón damos gracias a Dios, nuestro Señor, por mirar con ternura y misericordia a nuestra querida Arquidiócesis de México, dándonos Pastores según su corazón.

Hoy unidos en Cristo, como Iglesia y específicamente a nombre de la Vida Consagrada presente en la Arquidiócesis de México, queremos expresar nuestra profunda gratitud al Emmo. Sr. Cardenal, Norberto Rivera Carrera, Arzobispo emérito de nuestra Arquidiócesis, por su entrega generosa en la misión encomendada a favor del Pueblo de Dios, por permitirnos a la Vida Consagrada, servir al Señor y a nuestros hermanos, desde nuestros carísimas y ministerios, por acompañarnos y alentarnos en nuestra misión evangelizadora. Gracias por su testimonio, su fe, el valor y la confianza vividos, sosteniéndose en fidelidad al Magisterio del Santo Padre, en sus diferentes épocas; respondiendo con audacia, sencillez, firmeza y rectitud, ante los desafíos y acontecimientos de la historia en nuestra Patria.
Que el Señor, que mira el corazón y conoce todas las acciones, recompense la ofrenda de su vida y de su ministerio en la Arquidiócesis de México; la nostalgia de esta etapa que concluye, lleva nuestra más sincera gratitud y reconocimiento, junto con nuestra oración por sus necesidades e intenciones; que el Espíritu del Señor lo siga asistiendo y fortaleciendo en esta nueva etapa de su vida y vocación; que nuestra Madre Santísima de Guadalupe, pague el cuidado que tuvo en cumplir su mandato, como se lo prometió a su querido hijito Juan Diego; Dios lo bendiga Don Norberto.

Desde el anuncio de su nombramiento al día de hoy, Emmo. Sr. Cardenal, Carlos Aguiar Retes, nuestro corazón se dispone y se congratula al reconocerle como nuestro nuevo Pastor, mediante el cual, el Señor nos apacentará y al mismo tiempo nos enviará al cuidado pastoral y caritativo de nuestros hermanos; aquí estamos Don Carlos, lo recibimos con gran afecto y le decimos: la Vida Consagrada quiere vivir, en comunión con Usted, la expresión y vitalidad de sus carismas, don de Dios para la Iglesia; nos reconocemos en camino, depositarias de un bien que humaniza, como lo dice nuestro amado Papa Francisco en Evangelii Gaudium; nos sabemos apóstoles de Cristo, heraldos del Evangelio de la vida, como Santa María de Guadalupe; nos ubicamos frente a tantos hermanos que, desde su dignidad de hijos de Dios, en situaciones de pobreza material y espiritual, enfermos, migrantes, mujeres, niños, jóvenes, familias, trabajadores, claman vida nueva, paz, justicia, misericordia, en fin, la vida misma de Jesucristo, que es Camino, Verdad y Vida; con Usted, en humildad y alegría, queremos ponernos como instrumentos del Señor, para seguir sembrando la semilla del Reino, desde la comunión, el discernimiento, la escucha atenta de la Palabra y de los signos de los tiempos, desde la constante intención de mantenernos con un espíritu renovado, abierto, dispuesto a salir al encuentro del hermano, en nombre de Dios y de la Iglesia, respondiendo así a las necesidades y miserias que hoy nos aquejan.

Reciba nuestra adhesión y obediencia, cuente con nuestra oración. Que la vitalidad de Cristo Resucitado, con los dones de su Espíritu, sea la fuerza que anime su interior, fortalezca su misión y lo haga testigo fiel y audaz del Evangelio de la alegría, de la paz, de la justicia, de la integridad en todos los ambientes y circunstancias; rogamos a nuestro Santo Patrón, San Felipe de Jesús, que lo proteja y acompañe en su ministerio y que nuestra Madre Santísima de Guadalupe, Discípula Misionera, lo lleve a dar, como Ella, al verdadero Dios por quien se vive, prodigándole siempre, todo su amor, compasión, auxilio y defensa. ¡Bienvenido a su Arquidiócesis! ¡Felicidades, Señor Carlos!