Otorgan doctorado Honoris Causa a Mons. Diego Monroy

  •  En una ceremonia solemne llevada a cabo en el Museo Nacional de Antropología, Mons. Diego Monroy y el P. Oscar Rodríguez Linares recibieron dicho título por el Instituto Mexicano de Líderes de Excelencia.

Abimael César Juárez

Este 6 de septiembre, en ceremonia solemne, el Instituto Mexicano de Líderes de Excelencia (IMELE) otorgó el doctorado Honoris Causa a Mons. Diego Monroy Ponce, Chantre de la Basílica de Guadalupe, y al P. Oscar Rodríguez Linares, sacerdote claretiano miembro de la Iglesia de San Hipólito y fundador de la organización Niños con Ilusión y Esperanza de Vivir A.C. El título fue otorgado a ambos sacerdotes, en un acto protocolario realizado en el Auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología, por su brillante trayectoria, excelente desempeño y destacado liderazgo en su labor altruista, cultural y social.

Ante la presencia del Rector del IMELE, Jorge Fernández, y del Rector Adjunto, Rubén Ángel Manríquez Salas, se leyó la semblanza de ambos ministros religiosos, así como de otras 20 personas reconocidas con dicho título, por su carácter de hombres y mujeres imprescindibles, de buenas costumbres, por su incansable y destacada labor, por su aportación en beneficio de la sociedad, y porque han afrontado las barreras que la vida les ha impuesto y no se han dado por vencidos en la construcción de un México mejor.

En su mensaje de agradecimiento, Mons. Diego Monroy, quien fuera Rector de la Basílica de Guadalupe del año 2000 al 2010, dijo sentirse honrado por ser un sucesor de san Juan Diego Cuauhtlatoatzin y aval de la Casa de Nuestra Virgen Morena, líder, bandera y estandarte de nuestra identidad; recinto que amplió durante el gobierno de Presidente Vicente Fox. “¡México es Guadalupe, y Guadalupe es México! Yo pedí al Presidente Fox me ayudara a limpiar la Casita de la Madre; y así lo hice: limpie el corazón no sólo de México, sino de toda América, el continente de la esperanza”.

Lamentó que hoy se vivan tiempos difíciles, realidades que causan un dolor profundo al corazón de todos los mexicanos, como la violencia, la delincuencia organizada, el narcotráfico, los secuestros, robos y asesinatos, las fosas clandestinas, la trata de personas, la corrupción y la impunidad, este terrible el cáncer que padece México. “Pero nosotros no podemos ser negativos, pesimistas, ver de lejos y decir ‘no tengo nada que hacer’. ¡Hemos sido engendrados por una Señora! ¡México es un pueblo que tiene mucha Madre!… Y esa Madre nos pidió una Casita Sagrada, que no es un lugar físico; la casita sagrada somos cada uno de nosotros, cada uno de los que vivimos en esta ciudad y en este gran continente”.

El Chantre de la Basílica de Guadalupe dijo que todas las personas del continente debemos luchar por la identidad de nuestras raíces, por la identidad de nuestras culturas, e insistió en que la Casita Sagrada es una oportunidad para todos de acceder a la cultura y a la posibilidad de una vida mejor. “Estamos en deuda con la Virgen de Guadalupe, seamos sus “Juan Diegos” en este tercer milenio, entreguémosle al mundo entero estas rosas que ellas nos entregó. ¡Ese es nuestro reto!”.

Por su parte, el P. Oscar Rodríguez Linares dijo sentirse emocionado por el reconocimiento a su trayectoria de 54 años como misionero en favor de muchas personas que han sido oprimidas y excluidas, tanto en zonas urbanas como en la sierra o zona de montañas.