“¡No matarás!”, clama el Obispo de Ecatepec tras ataque a feligreses dentro de un templo

Vida Nueva Digital

Por órdenes del obispo de Ecatepec, en todas las misas celebradas este domingo en esa Iglesia particular se leyó un comunicado a través del cual, monseñor Óscar Roberto Domínguez Couttolenc recordó el quinto Mandamiento de la Ley de Dios: ¡No matarás!, frente a la violencia que se vive en la entidad.

Lo anterior, a propósito de los acontecimientos registrados el pasado viernes 12 de enero en la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, perteneciente a la Parroquia de San Martín de Porres, en la colonia Adolfo Ruiz Cortínez de dicho municipio, donde un hombre, al parecer bajo los influjos de la droga, atacó con un cuchillo de 20 centímetros a varios feligreses durante la celebración de una misa.

De acuerdo con reportes periodísticos, el hombre, identificado como Héctor Miguel “N”, de 33 años de edad, habría lesionado previamente a dos personas en las inmediaciones del templo, y al ser perseguido por algunos vecinos, se refugió en la capilla, donde también atacó a tres personas más: un hombre de 21 años, a quien le provocó heridas en el brazo; a una jovencita de 26 años, a quien hirió en una pierna, y a un hombre de 63 años, quien sufrió graves heridas en el estómago y pecho, mismas que le provocaron la muerte. Versiones extraoficiales aseguran que la víctima fungía como Coordinador de Pastoral de la parroquia.

El individuo fue detenido cuando intentaba saltar la barda del templo para huir, gracias a que algunos testigos alertaron a la policía de lo que estaba ocurriendo dentro del recinto sagrado. Hasta el momento se desconoce qué fue lo que motivó el ataque.

Monseñor Domínguez Couttolenc recordó a través del comunicado que, como Iglesia, es nuestra tarea condenar todo tipo de violencia, especialmente cuando se atenta contra la dignidad de la persona, arrebatándole lo más sagrado como es la vida. “Recordemos el quinto Mandamiento de la Ley de Dios: No matarás”.

Al mismo tiempo, manifestó su cercanía, oración y apoyo a los familiares de las víctimas, y suplicó a la comunidad diocesana “unirse en oración y sacrificios, pidiendo por la paz que tanto necesitamos para erradicar el mal, presente en nuestra sociedad. “Pidámosle a Dios que nos conceda en este año experimentar los frutos de nuestra súplica”, concluyó.