Mons. Crispín Ojeda tomó posesión de la Diócesis de Tehuantepec

Pidió a los fieles que, así como el terremoto de 2017 modificó su vida ordinaria, el cambio de pastor en la diócesis también sea motivo de transformación en las familias y en la sociedad.

Cynthia Fabila

“Soy solamente un signo y un instrumento de Dios”, fueron las primeras palabras del ahora Obispo de Tehuantepec, Mons. Crispín Ojeda Márquez, quien asumió el cargo la mañana de este miércoles ante cientos de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos.

Mons. Ojeda, quien fuera Obispo Auxiliar de México, aseguró que la profusa participación de los fieles en la ceremonia muestra una profunda fe en el único y verdadero pastor, Jesucristo.

Asimismo, indicó que, así como el terremoto de 20017 modificó sus vidas, hoy le pide a Dios que el cambio de pastor en la Diócesis de Tehuantepec sea un gran motivo de cambio, “de una gran transformación, pues nuestra fe en Jesucristo puede transformar nuestras tristezas y penas en gozo, nuestra fe puede cambiar también, así como también nuestra familia y sociedad”.

Por su parte, el nuncio apostólico en México, Mons. Franco Coppola, afirmó que la designación del nuevo obispo de la Diócesis de Tehuantepec fue de gran interés para el papa Francisco.

“Desde que supo de la tragedia del sismo del año pasado, me dijo que había que proveerlos de un nuevo pastor, y ahora este deseo del Papa se cumple al enviar a un guía, signo de la presencia de Dios entre ustedes y es una buena razón para hacer fiesta”, recalcó.

Al final de la celebración se mostró y leyó el documento mediante el cual el Papa Francisco designó a Mons. Ojeda Márquez como obispo de esa Iglesia particular, gracias a sus cualidades como perito en asuntos pastorales y en filosofía.

“Finalmente, para que puedas apacentar a las ovejas que te han sido confiadas con tus palabras, obras y con el testimonio más creíble: el de tu propia vida, pues las palabras convencen, pero los ejemplos arrastran”, señala la bula papal.