Más y más peregrinos llevan pesadas imágenes de la Guadalupana a bendecir

  • Aunque no todos lleven tan grandes imágenes, y a veces ni pequeñas, lo que sí todos llevan es algo importante que decirle a la “Morenita del Tepeyac”, y también algo que agradecerle de corazón.

Vladimir Alcántara

Cada vez es más común ver peregrinos acudir los días 11 y 12 de diciembre a la Basílica de Guadalupe cargando en la espalda grandes imágenes de la Guadalupana hechas de yeso o fibra de vidrio, algunas en tamaño natural, e incluso unas de dimensiones sorprendentes; se trata de imágenes que llevan a bendecir, y que comúnmente el resto del año tienen en casa, en un nicho hecho especialmente para Ella, porque veneran a la Virgen Morena, a quien sienten su protectora e intercesora ante Dios.

Tal es el caso de Edgar Rivera, uno de los incontables peregrinos que en este 486 Aniversario del Acontecimiento Guadalupano vino por decimoctava ocasión desde el estado de Puebla a ver a la “Morenita del Tepeyac”, y quien señaló a Desde la fe que con la imagen de la Virgen lleva viniendo a la Basílica de Guadalupe sólo los últimos ocho años. “Traigo a mi Virgencita a bendecir, es para lo único que la saco de la capillita que yo mismo le hice allá en la casa, y aprovecho para agradecerle aquí, en su Casita, todas las bendiciones que recibimos en familia durante todo el año.

Por su parte, Idelfonso Mendez, de Atlixco (Puebla) señaló que desde hace 15 años viene con su Virgen de Guadalupe en una peregrinación que organiza su hermano. “Todos los años anteriores la traíamos en carro, hasta este año que nos atrevimos a traerla a pie. Nos hicimos tres días de camino; salimos del rancho el viernes a las tres de la mañana, y llegamos ayer a las seis de la tarde. Nos veníamos turnando entre los hombres para cargar a la Virgen, y entre las mujeres para cargar la imagen de san Juan Diego, que es menos pesada. Ya nos la bendijo el padre hace un rato. La Virgen a mí me ha hecho favores muy especiales, pero preferiría no decirlos, sino recordarlos, tenerlos para mí”.

Otro de los peregrinos, Carlos Calzada, originario de Santa María Xonacatepec (al igual en Puebla), señaló que este es el tercer año que trae a la Virgen a bendecir. “Ya cuando estamos aquí, en la Basílica, pasamos a visitarla; y sí, le pedimos cosas, pero principalmente le agradecemos que mantiene a la familia con mucha salud, y que nunca nos ha faltado trabajo. En todo momento sentimos su bendición”. Señala que lo primero que él le agradece a la Virgen es que por su intercesión hoy se vive mucha paz en su hogar; “gracias a Ella, mi esposa y yo ya no hemos tenido problemas; esto ha pasado desde hace tres años en que hemos venido en motocicletas a visitarla. Traemos la imagen en una camioneta; es pesada, así que nomás la cargamos desde la entrada hasta el pasillo donde se ve la Virgen de Guadalupe. Ya en una hora nos regresamos a Puebla y volvemos a ponerla en un lugar que arreglamos bien para Ella allá en la casa”.

En cuanto a Gonzalo Calleja, miembro de una peregrinación ciclista de Toluca, señala que cada año vienen a ver a la Virgen para agradecerle cada quien los favores que ha recibido. “Cada uno tiene sus motivos personales de agradecimiento. Yo lo que le agradecí hoy es que en nuestra familia estamos bien de salud, porque eso es lo que yo siempre le pido. Gracias a Ella Dios también nos concede paz y muchas cosas más. Venimos a agradecerle todo. Allá en Toluca la Virgen tiene su capilla. Hoy vamos a estar todo el día aquí; saldremos para allá a las dos de la mañana, estaremos llegando como a las tres, y le haremos una Misa, para la cual nos estará esperando el sacerdote.

Agradecimientos del corazón            

Desde luego, no todos los peregrinos llevan grandes imágenes de la Guadalupana, y a veces ni pequeñas, lo que sin duda llevan es algo que decirle, y a veces también algo que agradecerle desde lo más hondo de su ser, como don Guadalupe Serrano, de 73 años de edad, quien dice sentirse honrado de llevar el nombre de la Virgen. Don Guadalupe cuenta que durante 24 años ininterrumpidos estuvo viniendo de Atlixco a la Basílica en compañía de muchos otros peregrinos; sin embargo, hace dos años tuvo que regresarse a vivir a su tierra natal, San Sebastián Tepatlaxco, ya que fue atropellado por un carro cerca del lugar en el que trabajaba.

“El año pasado, por lo mismo del accidente, no pude venir a ver a mi Virgencita –lamenta–, y eso me dio mucha tristeza. Hasta ahora volví a venir. Vine solo, pero sentía en mi corazón que aquí encontraría a toda la gente de Atlixco, y así fue, por eso estoy muy contento. Cuando me atropellaron, yo le pedí a la Virgencita que intercediera por mí, y gracias a Ella tuve una segunda oportunidad, renací. Ahora estoy muy contento porque pude venir otra vez a verla, y otra vez estoy aquí a los pies de Ella”.

Otro caso es el de Gregorio Antoniano, quien peregrinó con amigos de la colonia para agradecer a la Virgen de Guadalupe los favores recibidos durante todo el año, sobre todo por situaciones de la familia que pintaban muy complicadas, pero se pudieron sacar adelante. “En este año de veras que me pasó de todo, pero no hubo nada que no se pudiera solucionar. Yo en todo momento siento que le Virgen me protege, desde niño lo he sentido. Pero hoy además vengo a agradecerle algo muy especial: mi ‘jefe’ estaba muy delicado de salud, ya que tuvo un sangrado intestinal muy fuerte, así que estuve pidiendo a la Virgen de Guadalupe que intercediera por él, y gracias a Dios se recuperó completamente”.