¿Los seminarios están en crisis?

  • Ante la disminución del interés de los jóvenes por la religión, los testimonios de los sacerdotes pueden ser determinantes para conocer y abrazar la vocación.

Alejandro Feregrino

Aunque el número de seminaristas en el Seminario Conciliar de la Arquidiócesis de México se ha mantenido estable en los últimos 20 años, es verdad que existe poco interés y dudas entre los jóvenes de la Ciudad de México para unirse al sacerdocio, reconoció el rector de esta institución, Federico Altbach Núñez.

“Hace un par de décadas se tenían grupos más numerosos en el seminario, pero la baja no ha sido dramática, aún tenemos grupos más o menos estables” explicó en entrevista con Desde la Fe. Sin embargo, aceptó que hay incertidumbre “por el cambio de época, de mentalidad y en el modo de ser de las nuevas generaciones”.

“Ahora cuesta más trabajo acercarse a los jóvenes, hay que invertir mucho tiempo, mucha paciencia, organizar muchas actividades para atraerlos y es importante salir al encuentro de ellos en ambientes urbanos muy diversos”.

Agregó que fomentar las vocaciones al servicio de la Iglesia y de la sociedad, es un reto de toda la Arquidiócesis y el Seminario Conciliar ha implementado un nuevo modelo de formación.

“Intentamos fortalecer la presencia de los seminaristas en las comunidades parroquiales (…) y esto permite que los seminaristas sean conocidos por los distintos miembros de las comunidades y que puedan tener mayor contacto e interacción con jóvenes y adolescentes” puntualizó.

El decrecimiento de las vocaciones sacerdotales es global. América, especialmente el Sur, es la región con la tasa de vocación más baja: 5.13 seminaristas por cada 100,000 católicos; seguido de Europa con 6.17, según el Anuario Estadístico de la Iglesia 2016, documento del Vaticano. En México, la situación es la menos dramática de la región, desde 2012 se ha registrado un descenso en el número de vocaciones, pero se mantiene en un promedio de 5,000 seminaristas.

El ejemplo es clave

El rector del Seminario consideró que el fortalecimiento de las pastorales de jóvenes y adolescentes debe ir acompañado del testimonio de los sacerdotes. En esto coincide Benito López, estudiante del tercer año de Filosofía en el Seminario Conciliar, quien aseguró que el ejemplo de su párroco fue determinante para considerar abrazar la vocación sacerdotal.

Benito, recuerda que acudió a un retiro espiritual únicamente para acompañar a sus amigos, pero el solo ejemplo del padre sembró una semilla de inquietud vocacional.

“Yo ni siquiera iba a misa. No tenía idea ni siquiera de lo que era la vida de un sacerdote” reconoció el joven, quien antes de entrar al Seminario estudió química e incluso ejerció su profesión durante un año.

Tanto el rector como el seminarista reconocen el daño que han provocado en la imagen de la Iglesia los casos de abuso sexual en diferentes países, pero destacan las medidas de prevención que se han tomado en el seminario.

Entre ellas, destaca el sacerdote, está la creación de un departamento psicopedagógico, conformado por un equipo multidisciplinario, que vigila el ingreso de los jóvenes y los acompaña durante todo el proceso previo a la ordenación sacerdotal.