Los religiosos scalabrinianos abrirán una casa para migrantes en Iztapalapa

 

  • Será un hogar temporal con comida caliente, pero además se les brindará asistencia social y religiosa, y se les impartirán algunos talleres.

Carlos Villa Roiz

Los religiosos scalabrinianos, que tienen presencia en la Ciudad de México, están por abrir un albergue con capacidad para recibir entre cien y 140 migrantes, y cuya ubicación estará en la delegación Iztapalapa, informó el padre Miguel Ángel Ramírez Lepe, Superior en la región de México de los Misioneros de San Carlos Scalabrinianos y Rector del Seminario de esta Orden, donde actualmente se preparan 23 aspirantes.

El religioso explicó a Desde la fe que los Padres Scalabrinianos, cuyo principal carisma es la atención y acompañamiento de los migrantes, tienen presencia en 35 países, especialmente en las zonas fronterizas con mayor movilidad humana y en las ciudades más relevantes. En el Seminario de la Ciudad de México actualmente trabajan cuatro sacerdotes, y entre ellos, hay personas que provienen de Italia y de Vietnam.

Entrevistado en la Catedral Metropolitana de México, a donde asistió con motivo del Día del Migrante, adelantó. “Estamos preparando una Casa del Migrante. Será un hogar temporal para ellos, y también les vamos a dar asistencia social y religiosa; es decir, les brindaremos hospedaje, comida caliente, y también les impartiremos algunos talleres para que puedan aprender algunos oficios, como carpintería, repostería y este tipo de trabajos”, dijo el padre Ramírez Lepe, quien también explicó que los acompañarán en sus fiestas religiosas y tradicionales con el fin de que no rompan con su cultura.

Al preguntarle sobre el mensaje del Papa Francisco con motivo del Día del Migrante, y de su vivo interés por este tema, el padre Ramírez Lepe dijo que “la migración, como la plantea el Santo Padre, es un fenómeno a nivel mundial, algo que no se puede parar, pero que sí se puede acompañar. Lo que subraya el Papa es el acompañamiento del fenómeno migratorio, en plena comunión. Ellos no deben estar aislados en los países a donde llegan. La Iglesia tiene que ser capaz de acompañarlos, en servicio mutuo con las ONG y con otras instituciones y los propios gobiernos. La migración es un fenómeno tan grande y extenso que, si no lo hacemos en comunión, perdemos la capacidad de poder servirlos y atenderlos adecuadamente. Hay que brindarles lo que los migrantes necesitan”.

Al término de la ceremonia religiosa en la Catedral Metropolitana, varios sacerdotes de esta congregación y alumnos de su seminario saludaron al cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, con quien platicaron algunos momentos, y recibieron una calurosa felicitación por su labor.

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