Lectio Divina: “Ha llegado la hora…”

Lectura del Santo Evangelio

Había algunos griegos de los que subían a adorar en la fiesta. Estos se dirigieron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le rogaron: “Señor, queremos ver a Jesús.” Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les respondió: “Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre. En verdad, en verdad les digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él sólo, pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará. Ahora mi alma está turbada. Y, ¿que voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto! Padre, glorifica tu Nombre.” Vino entonces una voz del cielo: “Le he glorificado y de nuevo le glorificaré.” La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno. Otros decían: “Le ha hablado un ángel.” Jesús respondió: “No ha venido esta voz por mí, sino por ustedes. Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, cuando sea levando de la tierra, atraeré a todos hacia mí. Decía esto para significar de qué muerte iba a morir. (Jn12:20-33)


 

P. Óscar Arias Bravo

Meditatio

Estamos llegando al final de la Cuaresma, nos lo deja ver el V Domingo de este tiempo de austeridad, de mayor oración y lleno de obras de misericordia. Como cada año, la Iglesia ha querido preparar el corazón de cada cristiano para la contemplación del misterio principal de nuestra fe: el Misterio Pascual, la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

“Ha llegado la hora…”, es la respuesta que da Jesús ante la pregunta de sus discípulos que lo buscan. “Les aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo, pero si muere, da mucho fruto”.

Parece ser que para los judíos existe un momento, como lo hacen en la cena pascual, en el que los varones se ponen de pie para hacer la bendición, después de la cena y antes del Gran Halel (¡Aleluya!), y el que preside dice: “Señores, digamos la bendición”. Es como el eco de las palabras de Jesús, cuando decía: ‘ha llegado la hora, es tiempo de terminar con esto, de que se cumplan las promesas, el Señor está aquí’.

Contemplatio

Cuando uno de mis hermanos iba a casarse, recuerdo que unos momentos antes de ese gran acontecimiento que marcó su vida para siempre, estábamos en casa con mis papás y hermanos y así, platicando, se llegó el momento en el que tenía que ir a manifestar su compromiso con mi cuñada para amarla y respetarla para toda la vida.

Recuerdo perfectamente, cuando tomó aire, se puso de pie, se acomodó el traje y salió rumbo a ese compromiso.

Ese mismo gesto vi cuando acompañé a la celebración de la cena que hacen los judíos en torno a la Pascua, la Hagadá de Pesaj, cuando se invita a los varones a ponerse de pie y bendecir al Señor, casi al final de ese rito.

Me parece también el mismo gesto que se hace con decisión cuando hay que hacer algo importante en la vida. Así me sentí cuando tuve que disponerme a dirigirme a mi ordenación. Y es que si el grano de trigo no se decide a morir, quedará infecundo.

Es como si las palabras que Jesús dijo: “ha llegado la hora”, resonaran en cada uno de nosotros, cuando tenemos que hacer algo impostergable, algo para lo cual venimos al mundo, una decisión que no puede dilatarse más. Creo que también en esta Arquidiócesis ha llegado la hora de hacer algunos cambios, así lo ha hecho ver el nuevo cardenal Carlos, cambios que tal vez para algunos resulten impensables, o como lo dijo el Papa Francisco: cambios que encontrarán resistencias.

Pidamos al Señor que nos ayude a entender que ha llegado la hora; es tiempo de cambiar, de tomar algunas decisiones que habíamos dejado olvidadas y darles ya una respuesta; es tiempo, porque el Señor llega ya con su Reino de justicia y de verdad.

Oratio

Señor Jesús, ayúdanos a tomar las decisiones adecuadas, a decir las palabras necesarias, a tomar las acciones consecuentes que teníamos pendientes hace algún tiempo, porque Tú estás con nosotros.

Actio

Repitamos en las decisiones de esta semana: “Ha llegado la hora”