Lectio Divina: Andan como ovejas sin pastor

Mons. Salvador Martínez

Lectura del Santo Evangelio

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces Él les dijo: “Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer. Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando, y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas. (Mc. 6, 30-34)

Andan como ovejas sin pastor

Reflexión

Después de haber leído varias veces el texto del Evangelio del día de hoy, nos disponemos a reflexionar sobre algún aspecto de su contenido. Los apóstoles regresaron –nos dice el texto– y contaron a Jesús lo que habían hecho y enseñado ¿Podemos saber de qué se trataba? (Momento de silencio interior…) Unos cuantos pasajes antes del que estoy orando, se encuentra el momento del envío de Jesús; allí se nos dice que les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, también les pidió que ungieran y sanaran a los enfermos. Otro contenido del envío nos dice que ellos fueron y predicaron la conversión. Entonces, los discípulos le comparten a Jesús sus éxitos. ¿Qué tan importante resultó para los discípulos contarle a Jesús a propósito de sus éxitos? (Momento de silencio interior…)  Naturalmente las buenas noticias se comparten. A los discípulos les había ido bien. Narrar lo ocurrido al volver de una misión, se convirtió en la comunidad primitiva en algo importante. Por ejemplo, cuando Pablo y Bernabé regresaron de su primer viaje misionero, contaron a la comunidad de Antioquía lo que Dios había hecho por su medio (cfr. Hch. 14,27-28). Me llama la atención que el éxito de la breve misión repercute en que eran tantos los que iban y venían, que no les quedaba tiempo para comer ¿Cómo comprender esto…? ¿No era más bien Jesús y sus discípulos los que iban y venían visitando pueblos? (Momento de silencio interior…)  Es verdad que Jesús se caracterizó por no quedarse quieto a lo largo de su ministerio. Pero el contexto de esta narración supone que Jesús no se movió, sino solamente los grupos de dos en dos y, al regresar provocaron un flujo de personas tal, que se les multiplicó el trabajo grandemente. Otra posibilidad es que Jesús y los suyos estaban plenamente identificados por la población del entorno, de tal manera que, a sabiendas de su poder, acudieron muchas personas que no tenían que ver con el envío de los doce al lugar donde Jesús se encontraba. En este punto podemos hacernos una pregunta hacia nosotros ¿Alguna vez he sentido cómo el Señor me enviaba para ser portador de la Buena Noticia y después de haber obtenido algún resultado lo he compartido con otras personas? (Momento de silencio interior…)

Meditación

Como ejercicio de la facultad contemplativa propongo la frase “vayamos a un lugar solitario, para descansar un poco” (repetirla interior y pausadamente por un espacio razonable de tiempo, no menos de 3 minutos). La contemplación se diferencia de la reflexión, en que no se discurre, simplemente se tiene presente, la imagen o la frase, entrando en consonancia con lo contemplado.

Oración

Señor Jesús, la alegría de ver que la enfermedad cede ante la salud, la presencia del maligno se desvanece ante la fuerza del Bien, y tu Reino empieza a manifestarse entre nosotros no puede quedarse atesorada en nuestro interior. Concédenos la gracia y la valentía de compartirla con otras personas de tal manera que la fe de nuestros hermanos se acreciente ante los signos poderosos de tu presencia redentora. A Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Líneas de acción

Es bueno darnos la oportunidad de compartir con otros nuestro camino de fe, tanto en sus aspectos luminosos como en aquellos aspectos en los que flaqueamos o nos sentimos cansados y desalentados