La medalla de San Benito, protección contra el mal

Carlos Villa Roiz

Este miércoles 11 de julio, la Iglesia católica recuerda a san Benito Abad, el iniciador de la vida monástica en Occidente y fundador de la Orden de los Benedictinos. Fue autor de una Regla de 73 capítulos que escribió para sus monjes a fin de normar la vida en la comunidad, la cual fue motivo de inspiración para otras agrupaciones religiosas.

A la fecha, esta Regla es seguida en todo el mundo en unos 700 monasterios masculinos y unas 900 casas religiosas femeninas, incluyendo algunas comunidades protestantes y anglicanas.

San Benito nació en el año 480 en Nurcia, en el Imperio Bizantino; falleció en el año 547 y es venerado por la Iglesia católica, la ortodoxa y la luterana. Fue canonizado en 1220 por el Papa Honorio III, y es Patrono de Europa.

San Benito es muy conocido por una medalla que lleva su nombre, y que contiene por ambas caras varios símbolos a los que se les atribuye un poder sobre el mal, entre ellos, las letras VRS, que sintetizan la frase: Vade Retro Satanás : “¡Retrocede, Satanás!”. Esta medalla de ningún modo es un amuleto.

Otras frases más son: Crux Sancta Sit Mihi Lux (C.S.S.M.L.): “La santa Cruz sea mi luz”; y Non Draco Sit Mihi Dux (N.D.S.M.D.): “No sea el dragón mi guía”.

Los devotos de la medalla de san Benito se han hecho merecedores de varias indulgencias otorgadas por el Papa Benedicto XIV en 1742, y es que san Benito es el santo patrono de una buena muerte. Esta medalla es uno de los objetos religiosos más difundidos en los cinco continentes, y cuenta con millones de devotos.