La Ley sobre seguridad interna, oportuna si es transicional: Mons. Carlos Garfias Merlos

Carlos Villa Roiz

La Ley sobre seguridad interna, “plantearla como una ley sin ponerle todos los elementos correspondientes, puede convertirse en una amenaza… puede ser oportuna si es algo transicional y con aspectos muy puntuales en tiempos y exigencias de todos los involucrados”, señaló Mons. Carlos Garfias Merlos, Arzobispo de Morelia, durante el Foro Por un México sin corrupción, que tuvo lugar en el IMDOSOC, con motivo del Día internacional contra la corrupción.

Durante su ponencia, el Arzobispo dijo que la corrupción se enumera entre las causas que en mayor medida concurren a determinar el subdesarrollo y la pobreza, y que desde hace mucho tiempo es un problema severo en nuestro México que se ha agravado en los últimos años.

“En los últimos años, existe la percepción generalizada que el fenómeno se ha agravado considerablemente. La multiplicación de los escándalos de corrupción y conflicto de intereses, y la falta de respuesta institucional articulada y convincente, ha hecho evidente la magnitud del problema y la urgencia para resolverlo en forma definitiva”, dijo.

“La corrupción es un fenómeno que no conoce límites políticos ni geográficos. Está presente en los países ricos y en los pobres… de cualquier forma se trata de enormes recursos que se sustraen a la economía, a la producción y a las políticas sociales. Los costos recaen sobre los ciudadanos, ya que la corrupción se paga desviando los fondos de su legítima utilización.”

Explicó que varios obispos han señalado la “crisis moral” por la que pasan muchas instituciones: “En nuestro México, la corrupción es una forma de violencia que, al inocularse en las estructuras de servicio público, se transforma en delincuencia organizada, ya que de manera descarada se impone “la mordida” como condición a los ciudadanos para recibir un beneficio o servicio gratuito”.

Enfatizó: “la sociedad clama por el fin de la corrupción y de su hermana gemela, la impunidad. Es un tema de supervivencia política y social, incluso económica, que todos debemos resolver. Debemos ir hasta el corazón de las personas, de las familias, y establecer la importancia de las reglas para vivir en armonía, de las instituciones que prevean los incentivos adecuados para evitar la corrupción.”

“Controlar la corrupción y erradicar la impunidad abre la puerta para acabar con otros males sempiternos que arrasamos, como la pobreza, el bajo crecimiento económico, la desigualdad persistente por falta de movilidad social y de instituciones, que garanticen la igualdad de oportunidades en todas las etapas de la vida de los mexicanos. Al erradicar la corrupción reduciremos también la inseguridad, la ilegalidad y la injusticia”, concluyó.

En este Foro, también participaron Jorge Navarrete, Director General del IMDOSOC; el Dip. Macedonio salomón Taméz Guajardo, Miembro de la Comisión de Ética Parlamentaria; la Mtra. Lucila Servitje, Presidente del IMDOSOC, y los representantes de varias agrupaciones sociales.