La Iglesia y el Esperanto

Carlos Villa Roiz

El idioma esperanto fue un invento del oftalmólogo polaco de origen judío Luis Lázaro Zamenhof hacia 1870, quien tuvo la intención de crear una lengua internacional neutral fácil de aprender por sus raíces etimológicas grecolatinas usadas en gran número. Su iniciativa fue bien acogida en un principio y millones de personas la aprendieron, entre ellas, familias enteras, y la adoptaron como un segundo idioma.

Aunque no se tiene una estadística sobre el número de personas que hoy lo hablan en el mundo, ya hay 4 generaciones de esperantófonos y Wikipedia, Goggle, y Radio Vaticano incluyen al esperanto en sus artículos y transmisiones.

En fechas recientes visitó México el Profesor Giorgio Silfer, originario de Suiza, y quien es uno de los escritores que utiliza esta lengua para sus publicaciones. Entrevistado por Desde la fe, comentó que “Entre los primeros libros que se tradujeron al Esperanto a inicios del siglo XX fue el Antiguo Testamento, porque el Dr. Zamenhof tenia era ecuménico y conciencia religiosa, y aunque no logro traducir todos los libros de la Biblia, un comité reunido en Londres y con asesoría de peritos religiosos, principalmente anglicanos, lograron terminar esta tarea. Años después se hizo una versión ecuménica con la participación de ministros de varias iglesias.

“En 1978 en Sofía, Bulgaria, hubo un congreso internacional de esperantistas y en este evento se celebró un acto ecuménico con la participación de 6 mil personas, en el que tuvieron presencia ministros de la Iglesia Católica, la ortodoxa y la evangélica. En aquellos años no había un misal católico completo en Esperanto por lo que se empezó a trabajar en este rubro y en 1993 se publicó en dos tomos.”

Giorgio Silfer comentó que en 1994, el Papa Juan Pablo II en el Vaticano hizo las tradicionales felicitaciones de año nuevo en 68 idiomas y que incluyó al Esperanto.

“El catecismo de san Pío X está traducido al Esperanto y este Pontífice fue el primero que se expresó a favor del Esperanto, y dio los primeros permisos para celebrar la Santa Misa en este idioma, aunque únicamente se podía realizar durante los congresos internacionales de los esperantófonos”.

“Lo ideal sería que algún día, los esperantófonos tuvieren un obispo y que fuera reconocida como una diócesis extraterritorial. Eso sería lo ideal para nosotros ya que hay sacerdotes que hablan el esperanto y gran número de parlantes son católicos”, comentó.