La civilización humana comienza en el vientre de la madre, afirma Cardenal

ACI Prensa

El Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), Cardenal Daniel DiNardo, alentó a “amar y proteger la vida humana inocente desde el momento en que Dios la crea”, y aseguró que “la civilización comienza en el vientre”.

En su mensaje a los obispos estadounidenses el 13 de noviembre, durante la Asamblea General del 2018 de la USCCB, el Cardenal DiNardo los alentó a unirse al Papa Francisco para apoyar una reforma migratoria integral, promover políticas provida que respeten la dignidad humana y mantengan a las familias unidas.

Las palabras del Cardenal fueron recibidas con aplausos de los asistentes a la Asamblea, que se realizó en Baltimore, estado de Maryland, del 13 al 14 de noviembre. En 2017 se cumplen cien años de la USCCB, que surgió en 1917 como el National Catholic War Council.

El Cardenal DiNardo recordó que los obispos en esa época lidiaban con desafíos importantes, como una masiva migración desde el otro lado del Atlántico.

“Los obispos en esa época sabían que tales desafíos podrían solo enfrentarse con una administración unificada de todos los recursos de la Iglesia”.

El Presidente de la USCCB señaló que actualmente “estamos viviendo un tiempo de desafío similar”, pues los obispos guían “un rebaño diverso. La gente mira, habla e incluso piensa diferente unos de otros”.

Sin embargo, este desafío no debe verse con miedo, pues “el miedo no es de Dios. Dios no divide; Dios une. Y Dios, que es amor, nos creó para amar”.

“El amor no es ingenuo, pero tampoco es irritable, resentido o grosero”.

Más adelante, el Cardenal DiNardo reflexionó sobre cómo la Iglesia puede servir mejor “al enfermo, al no nacido, al pobre, al inmigrante, al refugiado, al desempleado y al subempleado”.

“Como gente de fe, ¿cuál será nuestra contribución?”, cuestionó, señalando a continuación que “me gustaría responder directamente: nuestra contribución siempre es dar testimonio del Evangelio”.

“Mis hermanos, sigamos a nuestro Santo Padre cada vez más de cerca, yendo hacia adelante para estar con nuestro pueblo en toda circunstancia de la vida pastoral”, alentó.

El Cardenal exhortó también a los obispos estadounidenses a sacar “fuerza y sabiduría de estos cien años pasados” y “recordemos siempre a nuestra gente, y a nosotros, que con Dios todas las cosas son posibles”.

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