La CEM cierra filas en torno al obispo de Chilpancingo-Chilapa

  • El Secretario General del organismo elogió el trabajo valiente de Mons. Salvador Rangel, quien ha entablado el diálogo con miembros del crimen organizado para lograr la paz en Guerrero.

 

Vladimir Alcántara

En el marco de la 105 Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano, este jueves 12 de abril los Obispos del país hablaron sobre diversos temas de interés nacional –en respuesta a preguntas planteadas por representantes de los medios de comunicación–, entre los que destacó el de Mons. Salvador Rangel, Obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, quien ha sostenidos diálogos con algunos representantes del crimen organizado como un camino para alcanzar la paz en la región.
Al respecto Mons. Alfonso Miranda Guardiola, Secretario General de la CEM, refirió que el lunes pasado integrantes del Consejo de Presidencia de dicho órgano sostuvieron una reunión en términos sumamente cordiales con el Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, y su equipo de colaboradores en materia de asuntos religiosos, en la que también participó Mons. Salvador Rangel.
“Todo fluyó de una manera adecuada –aseguró–, sin ningún tipo de sanción expresa (para Mons. Rangel). El Secretario de Gobernación es consciente de la complejidad del estado de Guerrero, de los lugares donde Mons. Rangel trabaja, donde no existe control por parte de la autoridad”.
Explicó que Mons. Rangel ha dialogado con miembros del crimen en virtud de que tiene que actuar en defensa de los sacerdotes, de las religiosas y de su comunidad. “Tiene que buscar todos los caminos posibles para alcanzar la paz, a fin de que puedan desarrollarse las familias pertenecientes a las comunidades que le han sido encomendadas. Todo en ese espíritu que buscamos como Iglesia, de la laicidad positiva, que es el trabajo entre Gobierno y la Iglesia, para que podamos colaborar juntos en la búsqueda del bien común”.
Dijo finalmente que Mons. Rangel tiene el respaldo de los obispos de México, por su trabajo valiente, en el que arriesga su vida por la comunidad.
En ese mismo sentido se pronunció Mons. Carlos Garfias Merlos, Arzobispo de Morelia, quien señaló: “Nuestra admiración para Mons. Salvador Rangel por su valentía, por ser puente y no muro ante esas situaciones tan complejas y desesperantes que están viviendo aquellas personas”. Señaló que cuando él estuvo en Guerrero (como Arzobispo de Acapulco), no tuvo reuniones con ninguna representación del crimen organizado, pero son las circunstancias las que impulsan a cada obispo a tomar medidas como la que ha tomado Mons. Rangel”.
Mons. Carlos Garfias aclaró que el Obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa en ningún momento ha pactado con los miembros del crimen, sino que simplemente ha entablado el diálogo. “No es algo que tengamos que hacer como Iglesia; él lo ha hecho y lo respaldamos”.
Protocolos de seguridad para la Iglesia
Otro de los temas que tocaron los Obispos fue el del peligro que en México corren los sacerdotes, y los protocolos de seguridad que se están elaborando al interior de la Iglesia. Al respecto, Mons. Alfonso Miranda refirió que desde el 2012 hasta la actualidad, han sido asesinados 21 sacerdotes; y por los medios de comunicación se tiene conocimiento de que algunos están amenazados o han recibido algún tipo de presión por parte del crimen organizado, por lo que la CEM está elaborando un protocolo de seguridad para obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos.
Señaló que en algunas diócesis ya los hay, como es el caso de las Arquidiócesis de México y de Acapulco, así como la Diócesis de Matamoros. Explicó que el protocolo de la CEM –mismo que contiene una serie de recomendaciones para seguridad de las personas–, está aún en borrador, pero ya se ha comenzado a repartir para prevenir a toda la comunidad.