La Capilla de las Reliquias de la Catedral mostrará sus contenidos a los fieles

Carlos Villa Roiz

La Capilla de las Reliquias de la Catedral Metropolitana de México mostrará a los fieles los tesoros espirituales que custodia, desde este miércoles 1° de Noviembre, Día de Todos los Santos, hasta el próximo domingo, informó el Padre José de Jesús Aguilar, Canónico de la Catedral, quien explicó que la veneración de las reliquias de los santos forma parte de la rica tradición de la Iglesia.

Como cada año, en los días de Todos los Santos y el Día de Muertos, la Catedral Metropolitana abre la “Capilla del Santo Entierro y de las Reliquias” para exponer a los fieles los restos mortales de algunos de los primeros santos de la cristiandad, y que fueron importados a México desde el siglo XVI, para depositarlas en los altares de las primeras iglesias que se fueron construyendo en Nueva España.

La normatividad virreinal pedía que debajo de loa altares se instalaran reliquias insignes de los santos, es decir, reliquias de primer grado. El Concilio de Trento (1445-1563), ordenaba: “Instruyan también a los fieles que deben venerar los santos cuerpos de los santos mártires y de otros que viven con Cristo, que fueron miembros vivos del mismo Cristo y templos del Espíritu Santo” El III Concilio Provincial Mexicano de 1598, recogió estas mismas recomendaciones.

Como el primer santo de México fue San Felipe de Jesús, martirizado en Japón, y este fue elevado a los altares hasta 1627, las primeras reliquias llegaron a nuestro país desde las catacumbas de Roma y estas impactaron en nuestra cultura.

El documento más antiguo que se conserva en el Archivo General de la Nación precisamente es el respaldo del traslado de los restos de un santo, cuyo “certificado” de autenticidad data del siglo XIII.

La Capilla de las Reliquias se construyó entre 1610 y 1615 y fue dedicada al Santo Cristo de los Conquistadores, una imagen del siglo XVI o del XVII, de la que se dice que fue un regalo de Carlos V a la Catedral de México.

En este Capilla se conservan cientos de estas reliquias, entre ellas, algunas osamentas completas, como la de San Vital de Milán, extraídas del cementerio de San Calixto, en Roma, el 13 de diciembre de 1819.

Otras más se guardan en nichos de los tres altares barrocos que integran esta capilla, pero están ocultas por pinturas que únicamente se retiran para dejar al descubierto las urnas en donde se guardan las reliquias, en los días 1 y 2 de noviembre.

Existe un tercer grupo de reliquias que están incrustadas en esculturas de cera y que representan a determinados santos. Estas imágenes de bulto, ricamente ataviadas, tienen algunas ventanitas por las cuales se puede apreciar los huesos de aquellos santos. Entre ellas están representados San Teodoro, al centro del altar, abajo del Santo Entierro; San Deodato a la derecha y San Vicente, a la izquierda. Las tres llegaron a México en el Siglo XVII.

Algunas de las reliquias que posee la Catedral pertenecen a Santa Generosa, San Pío “Papa”, San Epigmenio, San Máximo, San Clemente, San Teófilo, San Heliodoro; San Zenón, y San Fortunato; “San Pedro”, San Félix y San Mauricio.

En el otro nivel están: Santa Cordelia, San Primitivo, San Gelasio “Papa”, San Anastasio, San Darío, San Inocencio, Santa Gaudencia, Santa Hilaria, San Vito, Santa Úrsula, y Santa Anastasia.

En el retablo de la derecha hay dos nichos con cráneos, sin nombres. Además, en esta capilla hay algunos relicarios que guardan en sus cajones pequeños sobres con astillas de reliquias y que pertenecen a otros santos.

En la Catedral de México hay tres relicarios con astillas de la cruz de la pasión. Uno está en esta capilla, otro en el coro y una más en la sacristía. Es necesario realizar un inventario global y científico más detallado de todo este acervo de reliquias.

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