La acción de la Madre Teresa vive en esta casa hogar

  • A dos años de la canonización de la Madre Teresa, su legado continúa en más 130 países, entre ellos México.

Roberto Alcántara Flores

Se escucha música, proviene de la sala de fisioterapia donde una joven con parálisis cerebral juega y se divierte con su terapeuta. Otras 17 chicas –también con discapacidad–, ríen, gritan y se emocionan con la música.

En tanto, en el resto de la casa hogar Paz y Alegría –el primer centro que la Madre Teresa de Calcuta estableció en México–, nueve religiosas, trabajadores, voluntarios y 14 formandas cumplen sus labores, como son preparar de comer a los huéspedes, lavar ropa, dar medicinas, curar heridas. Todo sigue el principio de su fundadora: “amar hasta que duela”.

Los vecinos de este inmueble, ubicado en Santa Fe, Ciudad de México, se han acostumbrado a ver las grandes paredes blancas con franjas azules que lo resguardan, pero pocos saben que es sólo una de las 15 casas activas que su congregación, las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, tienen en el país.

En 1975, durante la primera de seis visitas a México, la ahora santa vio en los tiraderos de basura del poniente de la ciudad la oportunidad de “servir a los pobres viviendo entre ellos”, como decía, por lo que un año después su congregación llegó a México.

Un hogar para niños y adultos mayores

La santa de origen albanés todo lo hacía por Cristo. Durante su homilía, en la Misa de canonización en 2015, el Papa Francisco dijo: “Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada”.

Parte de este legado se encuentra en Santa Fe. En una de las habitaciones, las cunas parecen interminables, aunque actualmente sólo seis están ocupadas. Algunos de los niños que duermen en ellas fueron abandonados en los hospitales o en las calles por sufrir alguna enfermedad como parálisis cerebral, hidrocefalia o Síndrome de Down. Otros fueron entregados por sus propias madres para ser dados en adopción.

La casa hogar alberga también a 35 adultas mayores, en su mayoría con afectaciones físicas y psicológicas. La atención espiritual es fundamental para ellas: el domingo participan en la Misa y algunas hacen parte del coro; con las ‘abuelitas’ se reza el Santo Rosario y se tiene una Hora Santa.

La casa hogar también cuenta con un cuarto de fisioterapia y un comedor. Además de un patio con jardín y juegos en el que las ancianas, los niños y las jóvenes pasean, toman el sol, platican y leen.

Una de las frases más famosas de la Madre Teresa refiriéndose a la niñez fue “no los maten, dénmelos, yo los cuido”, que se recuerda en esta casa ubicada en la esquina de Magnolias y Hermenegildo Galeana, producto del amor que la santa sentía por México y de su preocupación por la humanidad.