Juventud guadalupana, la esperanza

  • María Díaz: “Los jóvenes que amamos a la Virgen buscamos ser un ejemplo para otros jóvenes, por eso estamos aquí, para transmitirles y hacerles sentir que, mientras haya fe y esperanza, no todo está perdido”.

 

Abimael César Juárez

Durante la celebración de las fiestas de la Virgen de Guadalupe los jóvenes jugaron un papel importante, no sólo porque fueron los protagonistas del homenaje que se le rindió a la Morenita en el Altar Mayor de la Basílica, sino por la cantidad de éstos que llegaron al Tepeyac para participar del 486 aniversario del Acontecimiento Guadalupano.

María Estela Rivera, de 19 años, viajó desde la Sierra de Puebla toda una noche para estar presentes en los festejos; el motivo de su travesía fue para agradecer por su salud, sobre todo, por no haber perecido en los sismos que sacudieron al país en septiembre pasado: “Hoy hemos venido a darle gracias a la Virgen por toda esa gente que, sin conocernos, se organizó para ayudarnos en esos momentos tan difíciles”.

María Díaz, de 17 años, consideró que la tecnología y las nuevas ideologías han provocado una pérdida de valores, alejando a los jóvenes de lo que verdaderamente importa: Dios, la familia y la vida: “Los jóvenes que amamos a la Virgen buscamos ser un ejemplo para otros jóvenes, por eso estamos aquí, para transmitirles y hacerles sentir que, mientras haya fe y esperanza, no todo está perdido. Aún podemos recuperar nuestra nación para vivir mejor, felices, sin miedo, en paz y sin violencia; yo sé que hay jóvenes buenos, que tienen fe en el futuro, sólo hay que pedirle a la Virgen que esa fe no se pierda”.

En tanto, Elvira Briones, de 23 años, dijo que ante la falta de oportunidades para la juventud, Dios tiene una respuesta: “a muchos de nosotros, como jóvenes, nos falta conocer y acercarnos más a Dios. Si lo conociéramos, sabríamos que Él tiene algo preparado para cada uno de nosotros, y que llegará en el momento adecuado. Hoy vengo a pedirle a la Virgen que me ayude a encontrar un buen trabajo para salir adelante”.

Jimena Rivera, de 13 años, también procedente Ixtacamaxtitlán, Puebla, al preguntarle sobre el Año de la Juventud, consideró que la Iglesia debe cambiar algunas cosas para no parecer tan aburrida a los jóvenes, mientras que Roberto Carlos Pestaña Martínez, de 19 años, originario de Hidalgo, invitó a éstos a que se acerquen a la Iglesia a conocer a Dios: “cada vez que vengo, lo hago con mucho gusto y devoción; esta vez le he pedido confiadamente a la Virgencita que mantenga a los jóvenes a salvo de tantas cosas que nos están destruyendo”.

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