“¡Gracias!”, dice la Arquidiócesis de México al Card. Rivera Carrera

  • En la Misa que se celebró al término de la XXIII Peregrinación de la Arquidiócesis a la Basílica, Mons. Armando Colín externó que esta Iglesia recibe con los brazos abiertos al Card. Aguiar Retes.

 

Vladimir Alcántara

Este 13 de enero se llevó a cabo la XXIII Peregrinación de la Arquidiócesis de México a la Basílica de Santa María de Guadalupe, misma que estuvo encabezada por los Obispos Auxiliares de las distintas zonas territoriales de esta Iglesia particular que peregrina por la Ciudad de México; de manera especial, en esta ocasión la Octava Vicaría “San Juan Bautista” llevó la imagen del Niñopa ante la Virgen, como un guiño de amor a Nuestra Madre, y para pedirle por la comunidad de Xochimilco, territorio que resultó sumamente afectado por el sismo del pasado 19 de septiembre.

En esta edición de dicho evento arquidiocesano, que año con año recibe una extraordinaria respuesta por parte de toda la comunidad, fue muy extrañada la presencia del Card. Norberto Rivera Carrera, quien quedó como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis tras la designación hecha por el Papa Francisco del Card. Carlos Aguiar Retes como nuevo Arzobispo Primado de México.

Como es costumbre, Obispos, presbíteros, religiosos, religiosas, seminaristas y una enorme multitud de fieles, entre los que había una gran cantidad de jóvenes, partieron a las 9:00 horas de la Ex Glorieta de Peralvillo para llegar a este bello recinto mariano, en el que, en punto de las 12:00 horas se llevó a cabo una Misa de acción de gracias que fue presidida por Mons. Florencio Armando Colín Cruz, Obispo Auxiliar de la I Vicaría Episcopal “Santa María de Guadalupe”.

Previo a la Celebración Eucarística, el Rector de la Basílica, Mons. Enrique Glennie Graue, envió al Card. Rivera Carrera un afectuoso saludo y unas muy sentidas palabras de agradecimiento por su gran esfuerzo realizado durante más de dos décadas como pastor de esta Iglesia Particular, periodo en el que, entre otras muchas acciones, fortaleció las estructuras eclesiales, y dejó como herencia, para la Iglesia que peregrina por la capital de la República, importantes avances para la evangelización, como la fundación del Seminario Hispano Santa María de Guadalupe y el Seminario Redemptoris Mater; el apuntalamiento de los Centros de Formación para Laicos; las bases para un camino sólido en defensa de la familia y de la vida, y de manera muy especial, su trabajo con los jóvenes, futuro y esperanza de nuestra Iglesia.  

“Una vez más, nuestra Arquidiócesis ha peregrinado para postrarse ante Santa María de Guadalupe; en esta ocasión, con un enorme sentimiento de gratitud, por quien durante 22 años ha sido el pastor que ha presidido en la caridad a nuestra Iglesia particular, y ha sido, como XXXV sucesor de fray Juan de Zumárraga, el custodio de la bendita imagen de Nuestra Señora de Guadalupe aquí en el Tepeyac: el Sr. Cardenal don Norberto Rivera Carrera, a quien enviamos un muy cariñoso saludo”, fueron las palabras de Mons. Enrique Glennie que hicieron estallar el aplauso de un recinto lleno a toda su capacidad.

Durante la homilía, Mons. Florencio Armando Colín señaló que este año, el caminar de la Arquidiócesis hacia este recinto mariano, estuvo matizado de sentimientos encontrados, de gozo y de tristeza, dado que esta peregrinación se situó en un momento de transición; “por una parte, emerge un sentimiento de cariño, amistad y respeto hacia el hermano, padre y pastor, quien presenta a nuestro Padre Dios, a través de nosotros, los esfuerzos de los trabajos pastorales, que Su Eminencia, el Sr. Cardenal, don Norberto Rivera Carrera, realizó en esta Iglesia por 22 años, guiándonos como rebaño; por ello elevamos nuestra oración mediante una profunda acción de gracias, para que el Señor, justo Juez, le recompense todos sus esfuerzos… ‘!Gracias!’ –exclamó conmovido–… Y por otra parte, la alegría que abre una alborada de esperanza y anhelos por la llegada de nuestro nuevo pastor, el Emintísimo Sr. Card. Don Carlos Aguiar Retes, a quien recibimos con los brazos abiertos…”.

Por otra parte, señaló que este año la Arquidiócesis de México ha implorado la bendición de Dios por los tiempos que se avecinan, por este año de elecciones, para que el pueblo elija a quien pueda gobernar con justicia y transparencia. “Hemos llegado hasta aquí para presentarle a nuestro Dios Padre, por mediación de nuestra Madre, Santa María de Guadalupe, nuestras necesidades, alegrías y tristezas, nuestras penas y proyectos, nuestro sentir y nuestro mismo corazón”.

Ad