Ganadora de “Carta de mi corazón al Papa” habla sobre su experiencia en Roma

  • Daniela pudo visitar la “Ciudad Eterna” en compañía de su hermano, por haber obtenido el primer lugar del certamen convocado por Desde la fe en el marco de la visita que el Papa hizo a México el año pasado.

 

Vladimir Alcántara

Previo a la visita que el Papa Francisco hizo a México en febrero de 2016, el semanario Desde la fe y la revista Il mio Papa convocaron al público en general al concurso “Carta de mi corazón al Papa”, cuyo premio mayor consistía en un viaje a Roma para dos personas, patrocinado por la agencia de viajes Vía Vaticano. Más de ochocientas cartas se recibieron en la redacción del semanario, mismas que fueron analizadas por especialistas, quienes decidieron otorgar el primer lugar a Daniela Martínez Híjar, quien recientemente ha visto cumplido su sueño de viajar a la “Ciudad Eterna”, y ahora habla para este semanario sobre su gran experiencia.

Daniela, quien padece una enfermedad crónica llamada disautonomía, viajó el mes pasado a Roma, en compañía de su hermano Pablo Cristóbal; originalmente, debía hacerlo en octubre de 2016, pero sufrió algunas complicaciones de salud que hicieron necesario aplazar esa experiencia que deseaba vivir desde mucho tiempo atrás. Explicó a Desde la fe que, por esa razón, y después de algunas otras complicaciones, realizaron dicho viaje con un grupo que visitó Roma del 1 al 3 de octubre de este año: “mi hermano y yo decidimos quedarnos unos días más por nuestra cuenta, pues queríamos asistir a la Audiencia Papal del miércoles 4 de octubre”.

Dijo que para ella es difícil señalar qué aspectos le gustaron más de la “Ciudad Eterna”, cuyo sobrenombre lo tiene bien merecido, pues en un vistazo pudo encontrar extraordinarias edificaciones de diversas épocas conviviendo juntas, además de innumerables reliquias de la cristiandad. “En todo momento sentimos la protección de Dios, y cada lugar nos permitía vivir una experiencia espiritual distinta. Aunque si tuviera que mencionar lugares que me asombraron, citaría las Basílicas Papales, el Coliseo, El Panteón de Agripa, la Basílica de Santa María en Trastévere, la tumba de san Juan Pablo II –tan querido por nosotros–; pero, sobre todo, la Escalera Santa, la misma que subió Nuestro Señor Jesucristo antes de ser juzgado por Pilato, y por la que tuve la oportunidad de subir”.

Refirió que le gustó mucho poder seguir los pasos del cristianismo desde sus inicios. “La vida de las primeras comunidades de creyentes, la aportación de cada Papa, son algunas de las cosas con las que uno se encuentra en esa ciudad, donde las evidencias hablan. También es evidente la inspiración divina que inundó a algunos artistas para poder comunicar, a través de la belleza, la magnificencia de Dios. Pero lo más sobrecogedor es comprender que, a pesar de la historia romana, tan abundante en asesinatos, saqueos y paganismo, el catolicismo reinó por sobre sus perseguidores: el amor de Jesús, propagado por la religión que convirtió en iguales a patricios y plebeyos, sobrevivió a Nerón, a Atila, a Mussolini y a sí misma, porque, como dice bellamente San Agustín: ‘Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia’ y, como repite el lema de los Cartujos: ‘Mientras el mundo gira, la Cruz permanece en pie’.

Daniela explicó que la noche anterior a la Audiencia Papal se encontraba triste porque aún no contaban con los boletos para asistir, debido a problemas con el trámite. “Pero mi hermano me dio una gran sorpresa; al ver mi angustia, salió a la calle, habló con alguien, y unos veinte minutos después regresó con dos boletos; se lo hicimos saber a nuestra familia, que nos envió un video en el que se les veía saltando de alegría. Yo estaba muy feliz, aunque ni siquiera imaginaba que al día siguiente el mismo Vicario de Cristo tomaría mi mano. Llegamos a la Plaza de San Pedro el miércoles a temprana hora, por lo que pudimos conseguir buenos lugares; pero me llené de alegría cuando, a punto de iniciar la ceremonia, nos pasaron a un lugar más cercano al Papa debido a mi enfermedad”.

“Al finalizar la Audiencia, en la que el Santo Padre abordó el tema de la esperanza, un hombre vestido de gala nos informó que, terminando el recorrido por la plaza en el “Papamóvil”, el Papa vendría a conocernos. ¡Se desbordó mi emoción! ¡Justo el Día de San Francisco de Asís, a cien años de las Apariciones de Fátima, durante el mes del Santo Rosario, en el lugar donde crucificaron a San Pedro, a mis 33 años de edad!”, señaló.

Daniela cuenta que cuando vio acercarse al Papa entre la fila de enfermos, no podía creer el privilegio, y pedía al Espíritu Santo que la iluminara para poder decirle algunas palabras, pero al tenerlo enfrente quedó conmocionada y enmudeció. “No imaginaba toda la impresión que me ocasionaría su presencia, porque a pesar de ser uno de los líderes mundiales más importantes, es muy sencillo, y yo creía que hablar con él sería algo muy natural. Pero no fue así. El Papa posee una especie de halo sobrenatural que lo hace impactante, y que me reafirmó que la promesa hecha por Jesús, en el sentido de que el Espíritu Santo vive en la Iglesia Católica y estará con nosotros hasta el fin del mundo por medio de sus sucesores. El Papa me tomó de las manos y me preguntó de dónde veníamos. Yo le respondí, y después sólo atiné a pedirle su bendición. Aunque, de alguna manera, todo lo que quería decirle o preguntarle estaba en la carta que escribí, y que ahí pude entregarle”.

Señaló que siente una gran alegría por haber podido realizar algo que anhelaba fuertemente, y una enorme gratitud hacia quienes lo hicieron posible, pero también la gran responsabilidad de seguir transformando su vida. “Estoy entusiasmada por conocer más y más a Nuestro Señor por medio de la oración, las obras de misericordia, los sacramentos y el estudio; pienso cursar la licenciatura en Teología, no sé cuándo lo lograré, pero confío en que Él me mostrará el cómo. Por el momento, planeo abrir un canal en YouTube para compartir algunas respuestas sobre el catolicismo. Estoy convencida de que si comprendiéramos bien la profundidad de la teología cristiana y nos enamoráramos del verdadero Jesús, por nada lo cambiaríamos, pues seríamos inmensamente felices, a pesar de cualquier sufrimiento”.

Finalmente, Daniela agradeció a sus padres todo el esfuerzo que hicieron para que el viaje se concretara, así como por sus cuidados, sus oraciones y su amor; también envió un agradecimiento al semanario Desde la fe por haber abierto la convocatoria del concurso, así como al P. Miguel Ángel y a la feligresía de la Parroquia del Espíritu Santo de Santa María la Rivera. “Quiero, asimismo, decir algo a los lectores del semanario: ‘No obstante que en diversas partes del mundo haya museos y monumentos preciosos, que resulta un gran gozo conocer, nada se compara con el mayor tesoro universal que tenemos, mismo que me acompañó durante el viaje, y me esperó al regreso, un tesoro mejor que cualquier ruina, templo o reliquia, que supera en Belleza a todo, que nos aguarda con dulzura infinita en las manos de un sacerdote: Jesús mismo, en la Sagrada Comunión”.

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