Evangelizar África, labor de los Misioneros Combonianos

  • La congregación difunde información sobre la realidad de los países africanos mediante publicaciones como Mundo Negro, Esquila Misional y Aguiluchos.

Abimael César Juárez

El P. Jorge García Castillo, de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús, habló para Desde la fe sobre la labor que los miembros de esta congregación desarrollan en la Ciudad de México, a ejemplo de su fundador, el sacerdote italiano Daniel Comboni (1831-1881), cuyo testimonio de vida, profundamente unida al Padre, se confirmó tras su beatificación en 1996. Sin embargo, la labor fundamental de los Misioneros Combonianos es apoyar en materia de evangelización a las Iglesias locales de países y zonas de escasos recursos, siempre en actitud de colaboración y diálogo con otras culturas y religiones.

Explicó que Daniel Comboni era un hombre de fuerte personalidad, dotado de carismas propios reconocidos por la Iglesia, que lo llevaron a ser inspiración para otras fundaciones o movimientos; “después de su primera experiencia misionera en África, en el año 1864, desarrolló su famoso Plan para la Regeneración de África, proyecto misionero resumido en el lema ‘Salvar África con África’, con el que fundó el Instituto para las Misiones de la Nigrizia, mismo que más tarde se convertiría en el Instituto para las Misiones de África, y posteriormente, el 1 de junio de 1867, en la familia de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús”.

El religioso refirió que el servicio misionero de la congregación se sustenta en cuatro dimensiones: Ad gentes, que trabaja la parte de su actividad misionera enfocada a los pueblos no evangelizados, centrando su trabajo en África; Ad pauperes, que concentra su trabajo en los pobres; Ad extra, que realiza su misión hacia fuera (Iglesia en salida); Ad vitam, que desarrolla un trabajo en favor de la vida.

Explicó que realizan su apostolado mediante tres institutos; dos exclusivamente para misioneros, uno de hombres y otro de mujeres, quienes deciden entregar su vida al servicio de los más necesitados; y el tercero es para seculares y laicos voluntarios que  deseen unirse a este camino; “a éstos, entre los requisitos, se les pide tener como máximo 21 años de edad, y disposición de tres años para trabajar en pueblos no evangelizados, donde, además de llevar la fe en Cristo, aportarán su trabajo profesional en el alivio de las necesidades”.

Dijo que los Combonianos Misioneros mantienen encendido el amor que el P. Daniel Comboni tuvo por África, mediante campañas de difusión sobre las realidades de los pueblos africanos, que realizan en publicaciones como Mundo Negro, Esquila Misional y Aguiluchos, esta última dedicada a los niños, “quienes serán los futuros evangelizadores”. Señaló que además de estos medios de información, comparten sus testimonios en parroquias, colegios o grupos de jóvenes, a fin de sensibilizar a la población mundial sobre los que sucede en aquellos países.

El P. Jorge García expresó que el sueño del P. Daniel Comboni era formar una comunidad que reuniese elementos de varios pueblos, congregaciones y pensamientos de todas las diócesis para evangelizar África; “tras la muerte del sacerdote italiano, su sucesor decidió dotar al grupo de elementos que pudieran elevarlo a rango de congregación, para lo cual sus miembros requirieron ser asesorados y educados por sacerdotes Jesuitas; de esta manera se empezó oficialmente con la formación misionera como instituto”.

Refirió que en 1964 los Misioneros Combonianos fueron expulsados de Sudán, y desde entonces comenzaron a dispersarse por todo el mundo; ahora, la congregación tiene presencia en países como Filipinas, Vietnam, Alemania, Austria, Gran Bretaña, España, Francia, Italia, Estados Unidos, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Colombia, Brasil, Perú, Chile y México, donde se han asentado en los estados de Baja California Sur, Ciudad de México, Morelos, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Michoacán y Nuevo León.

“Actualmente, alrededor de 900 misioneros y misioneras sirven a la Iglesia en 40 países de África, como Benín, Egipto, Eritrea, Etiopía, Ghana, Sudán del Sur, Uganda, Sudáfrica –donde continúan los enfrentamientos raciales entre migrantes–, Mozambique y República Centroafricana. En contraparte, existen muchas vocaciones en países como el Congo, Chad, Kenia y Uganda”.

 

 

 

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