¿Estamos preparados para una contingencia?

Silvia del Valle

Viendo lo rápido que ocurren las cosas, y que los desastres naturales suceden en cualquier momento y con una fuerza inimaginable, me puse a pensar si verdaderamente estamos preparados para afrontarlos.

Y con esto no digo que debamos vivir continuamente muertos de miedo y esperando lo peor, pero si tomamos precauciones seguro que estaremos listos en todo momento.

Así que aquí les dejo 5Tips para compartir con nuestra familia en caso de que se presente una emergencia de este tipo.

 

1. Pon tus documentos importantes en una bolsa de plástico que cierre bien.

Es importante que tengamos una copia de las actas de nacimiento, CURPS, pasaportes, credenciales de elector y cédulas de identidad de cada uno de los miembros de la familia, juntos y en un lugar seguro, pero a la vez accesible.

Podemos usar una bolsa de plástico, de esas que sirven para congelar los alimentos, ya que sellan bien; y así, en caso de que se mojé la bolsa, los documentos estarán a salvo.

En mi caso, como tengo un marcapasos, también tengo a la mano una copia de mi credencial que da detalle de los datos del aparato.

Asimismo, podemos digitalizar los documentos y enviárnoslos por correo o subirlos a una nube de alojamiento de datos; de momento, tal vez no tengamos acceso a ellos, pero en cuanto pase la emergencia tendremos forma de recuperarlos.

 

2. Ten a mano tu celular y los teléfonos de emergencia

En cuanto a los teléfonos de emergencia es mucho mejor si los colocamos en un lugar visible y accesible para todos los miembros de la familia.

Yo los puse pegados en la pared junto al teléfono, así no se pierden y mis hijos pueden verlos en cualquier momento.

Y, por cierto, es muy importante tener bien cargada la pila del celular en todo momento, ya que puede ser nuestro único medio de comunicación en una emergencia.

Ahora existen baterías externas que nos pueden dar una carga extra para nuestros teléfonos, y no son muy caras, así que podríamos adquirir una para las emergencias.

 

3. Prepara una maletita con el equipo básico

Cada familia tiene necesidades muy específicas, así que debemos hacer una lista de las cosas que necesitamos para subsistir unos días, ponerlas en una bolsa del mandado o en una maletita, y colocarlas en un lugar seguro y de fácil acceso.

También es muy bueno que digamos a nuestros hijos dónde están esas cosas para que cualquiera pueda ir por ellas.

 

Debemos incluir suéteres o chamarras, medicamentos y algunos alimentos empaquetados, como galletas integrales o barras de cereal, además de botellitas de agua nuevas; pero, ¡ojo!, ten cuidado de revisarlas por lo menos cada mes para checar la fecha de caducidad.

 

4. Haz un plan de contingencia familiar

En caso de ser necesario, es bueno haberlo pensado, ya que cuando hay una emergencia los nervios nos traicionan y no pensamos con claridad.

De preferencia, debemos anotarlo en una hoja y ponerla junto con las chamarras, así será más fácil saber qué hacer de presentarse una emergencia.

También es muy bueno escuchar las noticias para saber lo que es más recomendable en cada caso.

Este plan debe incluir lo que debemos hacer si estamos en casa y si nos encontramos fuera, si se trata de un temblor, o si se presenta una lluvia fuerte o un huracán.

Además, es necesario que nuestros hijos lo conozcan y practiquen.

 

5. Habla con tus hijos

Muchas veces no queremos hablar de estos temas con nuestros hijos, pero es muy necesario, porque saber qué hacer les puede salvar la vida.

También es muy importante que sepan que, en caso de una emergencia, la obediencia es indispensable.

Dependiendo de la edad de nuestros hijos podemos pedirles que nos ayuden con sus hermanos y con la maletita. De esta forma será más fácil que tengamos control sobre la situación.

Mantener la calma en todo momento es indispensable. Y como actuemos nosotros nuestros hijos aprenderán a actuar, así que seamos ejemplo de autocontrol.

No se trata de vivir con miedo toda la vida, pero como dice el dicho…. Más vale prevenir, que lamentar….

Hagamos lo que está en nuestras manos y confiemos en la misericordia y el amor de Dios.

 

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