El reto de los cristianos: fermentar a toda la sociedad de los valores anunciados por Cristo

  • Al presidir la Misa del Domingo de Pascua, el Card. Aguiar Retes dijo que con la escucha de la Palabra y con la Comunión, el discípulo de Jesús se vuelve capaz de dar testimonio de Él.

 

Vladimir Alcántara

 

Este 1 de abril, en la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, el Arzobispo Primado de México, Card. Carlos Aguiar Retes, presidió la Misa del Domingo de Pascua, la fiesta más importante para la Iglesia Católica, en que se celebra la Resurrección de Cristo, quien abrió a la humanidad las puertas del cielo al triunfar sobre la muerte.

 

Durante esta Celebración Eucarística, el Card. Aguiar Retes dijo que los primeros discípulos, quienes narraban lo que Jesús hacía en Judea y Jerusalén, tuvieron la suerte de comer y beber con Él una vez que resucitó de entre los muertos, lo cual representa el testimonio contundente con el que la Iglesia inició y con el que continúa presente en el mundo actual.

 

“¿Nosotros podemos decir como los primeros discípulos que hemos comido y bebido con Jesús resucitado? –expresó el Arzobispo de México–. ¿Cómo podemos dar testimonio con esa fuerza y convicción propia de quienes vieron a Cristo resucitado? Para eso, Jesús dejó la Eucaristía, en la que se puede escuchar la Palabra de Dios. Y si la atendemos, podemos adquirir la capacidad de descubrir en nuestra propia vida a Jesús resucitado. Pero además, al participar en la Eucaristía, también podemos decir, como los primeros discípulos, que hemos comido y bebido con Él. Cuando comulgamos el Pan y el Vino, que se transforman en el Cuerpo y la Sangre de Jesús, recibimos a Cristo, viene en comunión con nosotros, esto es lo que nos hace capaces de dar testimonio de Él”.

 

Dijo que con la Palabra de Dios escuchada, y la fortaleza del espíritu a través de la Comunión, el discípulo de Jesús se vuelve capaz de dar testimonio de Él, de demostrar que Dios no abandona a los seres humanos, que está presente entre las personas, especialmente en las situaciones más difíciles, dramáticas y trágicas de la vida. “Y es así como podemos entender el texto de la Segunda Lectura de hoy, tomada de san Pablo: ‘¿No saben ustedes que un poco de levadura hace fermentar toda la masa?’. Nosotros somos esa levadura de la sociedad”, señaló.

 

El reto de los cristianos –explicó–, es fermentar a toda la sociedad de los valores que Cristo ha anunciado. “Somos elegidos de Dios. Él ha puesto sus ojos en cada uno de nosotros, y nos ha encomendado esa misión: ser levadura de la sociedad, de esta sociedad que hoy vive tantas situaciones contrarias a la dignidad humana. Es en esta sociedad donde tenemos que demostrar que Dios no se ha ido, que está con nosotros. Pero necesita de nuestro testimonio, de que digamos a los demás, en nuestros círculos de relación, cómo Dios se hace presente, cómo descubrimos esa presencia del Espíritu en nuestra persona, en nuestra familia, en nuestro trabajo”.

 

Finalmente, el Arzobispo de México, exhortó a la comunidad a felicitar a la Virgen María por haber creído desde un inicio sin siquiera entender eso que guardaba en su corazón, y por haber venido al Tepeyac a decir a nuestro pueblo naciente, y al México de nuestros días, que su Hijo Jesús vive, y que está entre las personas.