El reino de Dios, el único tesoro que debemos conquistar: Card. Rivera

  • Al celebrar una Misa con motivo del nuevo ciclo escolar de la UPM, el Arzobispo de México aseguró que el reino de los cielos no se alcanza con conocimientos, sino con sabiduría.

Vladimir Alcantara
El Arzobispo de México, Card. Norberto Rivera Carrera, acudió este 22 de agosto a la Universidad Pontificia de México, donde celebró una Santa Eucaristía con motivo del inicio de ciclo escolar 2017-2018 de esta casa de estudios.
Durante la homilía, el Card. Rivera Carrera dijo que Jesús, a través de la parábola del tesoro escondido en el campo, y la del comerciante de perlas finas que encuentra una perla muy valiosa, nos habla de la vida eterna como el valor absoluto que estamos llamados a conquistar, a partir de la sabiduría que debemos alcanzar, no de la capacidad de almacenar conocimientos, como los discos duros.
​Explicó que en Palestina, como en otras civilizaciones y culturas cercanas a nosotros, las personas tenían la costumbre de enterrar a sus muertos con sus joyas y objetos de valor, por eso a los oyentes de Cristo no les pareció extraño el pasaje del campesino que, trabajando la tierra, encuentra un gran tesoro, de manera que vende todo cuanto tiene para comprar ese terreno y poder ser dueño absoluto de él. “El centro de la enseñanza está precisamente en la decisión del campesino de deshacerse de todo para disponer del tesoro encontrado. Así nosotros, para alcanzar el bien supremo, nos encontramos ante una elección que, aunque exija renuncias y sacrificios, no se puede dejar pasar, ya que el reino de los cielos es el único tesoro en un sentido estricto”.
Dijo que el que encuentra ese tesoro y toma posesión de él, lo tiene todo; mientras que el que no lo tiene, aunque tenga todos los bienes del mundo, se ha llenado de nada, pues de nada le sirve ganar el mundo entero si pierde la vida. “Es un buen negocio renunciar a un ojo o a un brazo si es necesario, ya que es mejor entrar en el reino de Dios con un solo ojo o con un solo brazo, que ser excluido y arrojado al fuego con los dos ojos y con los dos brazos”.
Finalmente, señaló que en el trajín de la vida, de los estudios, de las investigaciones, jamás se debe perder de vista la perspectiva escatológica de alcanzar el que el reino de los cielos, un reino que no deslumbra con su resplandor como el oro y las riquezas, que no promete prestigio ni poder a quien lo encuentre; “pero las renuncias y sacrificios que se hagan por él, frecuentemente serán recompensadas en esta misma vida con bienes y alegrías de un orden superior.