El obispo de Chilpancingo niega vínculo entre sacerdotes asesinados y el narco

  • Los presbíteros, ambos aficionados al canto, habrían ido a Juliantla para presentarse con el promotor de un famoso grupo musical.

 

Abimael César Juárez

La madrugada del pasado lunes 5 de febrero, fueron asesinados los sacerdotes Germaín Muñiz García, de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa, e Iván Añorve Jaimes, de la Arquidiócesis de Acapulco, mientras circulaban por el libramiento de Taxco de Alarcón. Sobre este lamentable acontecimiento –cuyas causas aún están siendo investigadas– habla para Desde la fe el obispo de Chilpancingo, Mons. Salvador Rangel Mendoza.
Explica que los sacerdotes provenían de la localidad de Juliantla, después de haber participado en la Fiesta de la Candelaria. Justo a la entrada de Taxco, rebasaron al vehículo en el que se encontraban los delincuentes, causando el malestar de los mismos. Estos les dieron alcance, y tras cerrarles el paso, arremetieron con armas de fuego contra la camioneta en la que viajaban los dos sacerdotes y otras personas, tres de las cuales resultaron heridas.
Para monseñor Rangel, “no fue un asesinato intencional como si se tratara un ajuste de cuentas entre narcotraficantes, sino que se trató de un desafortunado incidente que sin lugar a dudas deja clara la gran inseguridad que hay en las carreteras de Guerrero”.
Y es que, en días pasados, el fiscal general de Guerrero, Xavier Olea, aseguró que el sacerdote Germaín Muñiz habría sido ubicado como integrante de un grupo criminal luego de que en redes sociales se difundieran fotos del cura posando con un arma, y otra junto a un grupo de hombres armados que forman parte del grupo delictivo que controla la zona de Mezcala y Carrizalillo.
Al respecto, la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa descalificó las declaraciones del fiscal, argumentando que “son ambiguas y carecen de sustento, y por tanto exigió que las investigaciones sean objetivas, verídicas y apegadas con forme a derecho y a la verdad de los hechos”.
Monseñor Rangel detalló que los dos presbíteros habrían acudido a Juliantla para participar de la Fiesta de la Candelaria. Pero además, dado que eran muy aficionados al canto y a la música –de la que habían hecho su apostolado– querían contactar con el representante de un grupo famoso que se encontraba en esa localidad. “Yo pienso que habían ido allá porque trataban de buscar una oportunidad para promoverse, porque Mezcala, de donde era uno de los sacerdotes, queda a sólo 45 minutos de Taxco; no es muy lejos.”
Dijo que después de lo ocurrido, junto con el Arzobispo de Acapulco, Mons. Leopoldo González, han hecho un llamado a las autoridades para pedir que se lleve a cabo una investigación a fondo y se capture a los asesinos.
No obstante, reconoció que ha recibido el apoyo incondicional del gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, quien ha puesto especial interés en que se aclaren los hechos, y por lo mismo, ha brindado todo el apoyo en la investigación.
Cabe recordar que los obispos de la Provincia de Acapulco hablaron recientemente con el gobernador para alcanzar acuerdos de colaboración y lograr la paz en la entidad. “De manera particular, en el norte de la entidad, donde se colinda con los estados de México y Michoacán, hay muchas bandas delincuenciales que quieren penetrar en nuestro estado y, por lo tanto, el peligro es doble. En esta ocasión, simplemente porque los maleantes fueron rebasados, balacearon a gente inocente”.
“Como Iglesia, estamos consternados ante este trágico suceso; es una pérdida irreparable para los familiares de estos sacerdotes, para ambas diócesis, para toda la Iglesia en México”.

Ad