El Día de la Candelaria, ¿por qué comemos tamales?

Pbro. Sergio G. Roman

 

En México tenemos la tradición de partir la rosca de Reyes el 6 de enero y al que le toca encontrar al niño dentro de su porción le corresponde hacer tamales para ofrecerlos el día 2 de febrero. Pero, ¿por qué?

Primero, hay que volver a la Navidad.

En nuestro pueblo hay una gran devoción al Niño Jesús y en todos los hogares hay una imagen de él que nos ayuda a vivir el tiempo santo de la Navidad. En Noche Buena vamos a la Misa de Gallo llevando la imagen y, al final de la misa, los padrinos de la imagen la arrullan y la llevan a acostar en el pesebre puesto en el nacimiento entre las imágenes de María y José. Pasado el 6 de enero, los padrinos recogen la imagen del Niño y la llevan a su casa en donde la visten primorosamente para llevarla a presentar al templo el 2 de febrero.

Antiguamente, la tradición decía que la imagen del niño encontrado en la rosca también se llevaba a casa del afortunado padrino, se vestía y se llevaba al templo el día de la Candelaria en una cunita.

La tradición manda que este padrino de niño ofrece tamales a sus compadres o al revés, en señal de agradecimiento. Los tamales son alimento típico de todo México y de algunos países que comparten nuestra herencia indígena.  

 

Ser padrino es cosa muy seria

Es un signo de amistad. Se invita como padrinos del Niño a personas que uno aprecia y con las que quiere uno estrechar la relación de amistad, ligándola con algo tan sagrado como el mismo Niño Jesús.

El ser padrino debe considerarse como un honor que nos hacen nuestros amigos, pero sería bueno tomarlo como un signo de predilección de Dios. Fíjense: ¡ser padrinos nada menos que del Niño Jesús! Que ese honor sea correspondido con un esfuerzo por acercarnos más a Cristo y por vivir más de acuerdo con su enseñanza. Si se puede, sería conveniente confesarse con tiempo para poder comulgar en la misa del 2 de febrero y así recibir en su corazón a ese Jesús por el que han mostrado tanto cariño al vestirlo y llevarlo a presentar al templo.

 

Día de luz

Los católicos de los demás países celebran esta fiesta de la Presentación del Niño Jesús al templo conforme a la liturgia: los fieles se reúnen fuera del templo con una vela en la mano, el sacerdote bendice las velas y se hace una procesión con las velas encendidas para recordar las palabras del anciano Simeón hablando del Niño Jesús: “Luz para iluminar a las naciones”. Jesús es la luz que brilla en las tinieblas y eso simboliza la procesión de las candelas en la tradicional fiesta de la Candelaria.

Sin embargo, en México no se le hace mucho caso a las candelas este día, la atención se pone en la imagen de Jesús Niño que es el protagonista de la fiesta.

 

¿Cómo celebrar?

A ejemplo de san José y de la Virgen María que llevaron a presentar al templo a su divino Hijo, hoy en día muchos papás llevan también a sus hijos a presentar al templo. Es bonita esta iniciativa porque nos ayuda a ver en los hijos a las imágenes vivas de Jesús que ellos son, a reconocer que cada uno de los hijos es un don de Dios muy agradecido por los padres, y significa que éstos reconocen, humildemente, que necesitan de las luces que da Dios para saber ser padres como Él.

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