El cuidado de la Catedral de México

DLF Redacción

La Catedral Metropolitana de la Asunción de la Santísima Virgen María a los Cielos está ubicada en una porción de lo que fue el patio ceremonial del templo mayor Azteca. Las medidas aproximadas son de 59 metros de ancho por 128 de largo, y una altura de 60 metros hasta la cúpula, lo que la convierte en el monumento religioso más importante de América, considerado también Patrimonio Cultural de la Humanidad. Por esta razón, el Card. Norberto Rivera Carrera siempre tuvo un especial interés en preservar dicho recinto, que es testigo de la propia historia.

Fue construida de acuerdo con los planos del arquitecto español Claudio de Arciniega. Esta primera Iglesia fue elevada a Catedral por el Rey Carlos I de España y el Papa Clemente VII, según bula de 9 de septiembre de 1534 y, posteriormente, nombrada Metropolitana por Paulo III en 1547. La Catedral fue construida en un período de más de dos siglos, entre 1573 y 1813. Su diseño es la mezcla de los tres estilos arquitectónicos predominantes durante el período colonial, renacentista, barroco y neoclásico, y agregándose el toque churrigueresco.

Cuenta con dos torres-campanario que contienen actualmente 25 campanas. En el interior de la Catedral destacan: La Sacristía, los altares del Perdón, el Principal y el de los Reyes; existen dieciséis capillas dedicadas a diferentes santos, en el Coro se encuentran dos de los órganos dieciochescos más grandes del continente y existe la Cripta en la que reposan los restos de algunos Arzobispos de México; junto a la Catedral se encuentra el Sagrario, en cuyo interior se ubica el Bautisterio, y en el atrio posterior llamado de los Canónigos, se encuentra la zona de vestigios prehispánicos.

Grandes obras

Los sismos de 1985 dieron pie a una restauración integral de todo el templo. Debido a los costos, el proceso fue lento, pero el avance constante. Gracias al Card. Rivera, que gestionó la ayuda del Gobierno Federal –a través de Conaculta y el INAH, empresas privadas como Televisa y Televisión Azteca–, y del Gobierno del Distrito Federal, entre otros, se logró realizar grandes obras, empezando por la propia estabilización del inmueble, una verdadera maravilla.

Además, se restauró el Altar de los Reyes con la ayuda económica de sus majestades Don Carlos de Borbón y la reina Sofía; también se logró el rescate y la conservación de pinturas y otros bienes que componen el rico acervo artístico de la Catedral; se hicieron exploraciones arqueológicas y se cambiaron los pisos de mármol; en el año 2000 se colocó un altar de bronce conforme a los cánones del Concilio Vaticano II; se remplazaron algunas campanas; se instaló una puerta artística para el descenso de los féretros a la Cripta de los Arzobispos; se inauguraron algunas esculturas en el atrio, entre ellas la de San Juan Pablo II, y en fechas recientes se instalaron pantallas de televisión para que los fieles puedan seguir la celebración de la Santa Misa. Mención especial merece la restauración de los dos órganos monumentales, con la participación económica de la Fundación Harp Helú.

 

El funcionamiento

Para el trabajo pastoral de la Catedral, el cardenal Rivera se auxilió siempre del Cabildo Metropolitano, y a través de éste dio un fuerte impulso a la pastoral socio-caritativa, como signo de unidad y compromiso con los más necesitados, de tal suerte que hoy en día se atiende a un promedio de mil inmigrantes e indigentes semanalmente, a través de un comedor comunitario, además de que se les proporciona atención médica y despensas. También cuenta con un centro de escucha.

Como espacio de arte y turismo, el Card Rivera promovió diversos proyectos como son: la realización de la película “Catedral: siglos de armonía”, la publicación del libro de la Catedral con Bancomer, la instauración de Teatro Evangelizador, en donde, con una compañía teatral propia de la Catedral, se presenta la puesta en escena “Voces de Catedral” y diversos autos sacramentales en tiempos de Adviento y Cuaresma.

Además, se llegó a acuerdos con la Universidad Nacional Autónoma de México para rescatar el patrimonio artístico contenido en los libros de Coro, así como su cuidado. Se abrió al público la Biblioteca Turriana y el archivo histórico de la Catedral.

Durante su gobierno pastoral, el Card. Rivera también recibió a visitantes distinguidos del arte, la política, la cultura, deportistas, dignatarios, así como al Papa Francisco.

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