El Card. Aguiar Retes preside adoración Eucarística y pide por el Papa Francisco en la Catedral de México

  • Al término de la misa dominical en la Catedral Metropolitana, el Cardenal Carlos Aguiar Retes, presidió un momento de adoración eucarística.

Carlos Villa Roiz

Al término de la misa dominical en la Catedral Metropolitana, el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, presidió un momento de adoración eucarística en el que se pidió de manera especial por el Santo Padre Francisco y por la Iglesia.

“Reunidos ante ti, venimos Señor para interceder por nuestro Hermano el Papa Francisco a quien quisiste encomendar el cuidado y la cura pastoral de tu rebaño. Tu que lo nombraste heredo de tu propia misión. Te alabamos y reconocemos que tú eres el Buen Pastor y te pedimos para lo que configures, para que te imite a la perfección en el amor. Y a nosotros también ayúdanos para ver por aquellos que has querido encomendarnos pues eres un Señor que da sus talentos a sus siervos para que los pongan a trabajar en tu reino.”

Acompañado el Venerable Cabildo de la Catedral Metropolitana y frente a la comunidad de fieles que asistieron a la Santa Misa y a este “Hora Santa”, el Cardenal Aguiar Retes señalo:

“Tú nos dices amablemente vengan a mí, y nos repites las palabras que dijiste al paralítico: hijo mío, tus pecados te son perdonados. Y a la mujer enferma: hija, tu fe te ha salvado, y a los apóstoles: yo soy, no tengan miedo. Animados con estas tus palabras, acudimos a Ti con el corazón lleno de confianza para poner a nuestro Padre, el Papa Francisco, a tu resguardo. Y te decimos sinceramente y desde lo más íntimo de nuestras almas: Corazón de Jesús, en ti confiamos.”

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El Arzobispo Primado de México, de rodillas frente al Santísimo colocado en una alta custodia el altar mayor de la Catedral, luego imploró:

“Tú que quisiste que presidiera la Iglesia como su Pastor, concédele que con su palabra y ejemplo, sirva a aquellos a quienes preside, para que junto con el rebaño a él confiado llegue a la vida eterna.”

Al término de estas plegarias, hubo un momento de adoración eucarística y finalmente, el Cardenal pidió rezar por el Santo Padre y dio su bendición.