Cultura Bíblica: ¿Por qué decían que Jesús estaba endemoniado?

¿Por qué Jesús fue considerado loco o endemoniado? Este es un tema que abordaremos en nuestro artículo del día de hoy. También reflexionaremos sobre la manera de pensar del Señor sobre la parentela.


Mons. Salvador Martínez

El Evangelio de san Marcos se esfuerza por mostrarnos que ninguna etapa en el ministerio de Nuestro Señor Jesucristo fue totalmente fácil. Nos encontramos en la etapa del ministerio en Galilea, y nos muestra el evangelista dos falsas interpretaciones de quién o del por qué actuaba el Señor de esa manera. San Marcos, a lo largo de esta etapa, nos presenta por varias ocasiones que las personas sorprendidas se preguntaban “¿Quién será este?” (Mc 2,12; 4,41; 5,42;6,3) Mientras que, por otra parte, cuando enfrentaba a los demonios, quienes inmediatamente declaraban que sabían quién era, el Señor les impedía revelarlo a las personas. San Marcos da mucha importancia a que ningún humano era capaz de reconocer con certeza su identidad y el por qué de su manera de obrar.

El texto de hoy nos presenta la interpretación errónea de dos grupos que se interrelacionaban con el Señor. El primer grupo es muy genérico y se les llama “los parientes”, no podemos estar totalmente seguros que se identifiquen con la madre y los hermanos que son citados más adelante o más bien se identifiquen con los nazaretanos mencionados en el capítulo sexto del evangelio (Mc 6,1-6) y que no creían en Él. Para estos parientes, Jesús estaba fuera de sí, esta es la expresión equivalente a la locura. Pero es importante preguntarnos sobre la razón por la cual pensaban esto, y la única posibilidad radica en que Jesús haya abandonado su vida de obrero o carpintero en Nazareth para dedicarse a predicar de un pueblo a otro.

El segundo grupo antagonista es el de los escribas venidos de Jerusalén, quienes acusan a Jesús de estar poseído por el mal espíritu y en virtud del príncipe de los demonios arrojar a los espíritus inmundos de las personas. Nos llama la atención que para el estupor de las masas Jesús nunca se detuvo a dar explicaciones, sin embargo sí confrontó lo irracional de la acusación de los escribas. Si Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Y cataloga dicha acusación como una blasfemia contra el Espíritu Santo.

Otro tema importante que aborda el Evangelio del día de hoy es cómo considera el parentesco Nuestro Señor Jesucristo. Al ser visitado por sus familiares más cercanos, Jesús declaró: “estos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”. Con este modo de hablar, Jesús, coloca la hemofilia en un segundo lugar. No es la “sangre” la que le da valor a las relaciones con Él, sino el estilo de vida apegado a la voluntad de Dios. Con esto es claro que se acaban las fraternidades puramente genéticas tan queridas por los judíos y que ha atravesado una gran parte de la historia de la humanidad. La fraternidad cristiana no se da por casualidad ni por imposición genética, son hijos de Dios quienes crean y vivan como tales.