Conociendo al Arzobispo de México: “La mujer requiere ser valorada”

  • El cardenal Carlos Aguiar Retes tomó posesión como Arzobispo Primado de México el 5 de febrero del 2018. Este es un fragmento de su entrevista en el libro “Una Iglesia para soñar”, escrito por la comunicadora Marilú Esponda.

Marilú Esponda Sada

 

Pregunta:

Otro de los puntos más debatidos en los últimos años ha sido el papel de la mujer en la Iglesia. ¿Cuál es su visión al respecto?

Card. Carlos Aguiar Retes:

Lo primero es tener claro que la dignidad no se mide por la sexualidad. Toda persona es digna. La sexualidad es un hermoso invento de Dios para generar vida, para acercar al ser humano y hacerlo salir del egoísmo de pensar que él solo puede encontrar la felicidad; esto se expresa fecundamente en la familia. Lo mismo es indispensable el varón que la mujer. Lo que sí debemos descubrir es el aporte distintivo de cada quien.

Las características de la mujer son una gran riqueza: su capacidad intuitiva; su manera más espontánea de manifestar cariño, afecto, ternura, cercanía; su habilidad de poner atención en varias cosas a la vez. Ciertamente, venimos de una cultura machista, no hay que negarlo; la mujer requiere ser valorada, es necesario cederle espacio y buscar la manera de hacerlo.

Sobre el papel de la mujer en la Iglesia, yo lo he explicado con el ejemplo que pone el Papa Francisco, en el sentido de que si consideramos la figura del sacerdote por encima de las demás personas, entonces sí se puede decir que la Iglesia deja a la mujer en un grado menor; pero si tenemos la convicción de que la tarea de quien recibe el ministerio sacerdotal es lavarle los pies a los demás, es decir, ser un auténtico servidor, entonces el varón es el que sostiene, el que ayuda, el que, por sus características, está para acompañar; es decir, el sexo fuerte.

Es así que, para el servicio de sostener una institución –como es el caso del ministerio sacerdotal–, el Señor escogió al varón; pero es necesario que seamos eso: servidores, sostenedores, acompañantes, buenos pastores. La mujer, por su mayor emotividad, se conduele más fácilmente, tiene más capacidad de misericordia que el varón.

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