Conoce la campaña arquidiocesana “Compartiendo viaje”, en favor de los migrantes

  • A través de una serie de videos, personas que han tenido experiencia de migración, responden a preguntas como por qué abandonaron su país, qué complicaciones han tenido en el lugar al que llegaron, y qué instituciones los han ayudado.

Vladimir Alcántara

En septiembre de 2017, el Papa Francisco lanzó una campaña a nivel mundial en favor de las personas migrantes y refugiadas, denominada “Compartiendo el viaje”, misma que desde entonces es dirigida y promovida por Caritas Internacional, y sus organizaciones a nivel local, con el objetivo de combatir la indiferencia hacia el fenómeno migratorio y fortalecer los vínculos entre quienes se han visto orillados a abandonar su país y los miembros de la comunidades en las que ahora se encuentran, a través de materiales de sensibilización, para fortalecer la cultura del encuentro propia de la espiritualidad cristiana.

Como respuesta a esa iniciativa del Santo Padre, la Comisión de la Pastoral de Migrantes y Movilidad Humana de la Arquidiócesis de México (CPMMH) decidió crear una serie de videos sobre dicho tema, a fin de motivar a la gente a ser parte de esta compaña, conociendo y promoviendo las experiencias de migración de diversas personas que relatan su historia. Sobre este trabajo, habla para Desde la fe la hermana María Arlina Barral, originaria de Filipinas, quien pertenece a la Congregación de las Hermanas Misioneras Scalabrinianas, y es responsable de la CPMMH”.

Explica que la campaña “Compartiendo viaje” fue lanzada a nivel mundial no como una iniciativa de formato común para todas las regiones, sino que cada país, cada diócesis y cada comisión van decidiendo la forma de hacer campaña, ya sea con materiales de video, audio, publicaciones impresas o de la forma en que consideren conveniente. “Aquí, en la CPMMH, tuvimos la idea de hacer estos videos partiendo de una serie de entrevistas a personas que han tenido una experiencia de migración, tanto a nivel interno como externo; es decir, a persona originarias de zonas rurales que por determinadas circunstancias se han tenido que desplazar a alguna ciudad, o bien personas que se ven en la necesidad de ir a radicar a un país distinto al suyo, en este caso a mexicanos que han vivido fuera de esta nación o extranjeros que ahora viven en México”.

La hermana María Arlina refiere que una circunstancia muy común que obliga a las personas a cambiar de lugar, tanto a nivel interno como externo, es la falta de trabajo, pues en sus regiones de origen escasean las oportunidades, de manera que no les queda otra más que trasladarse a lugares donde sí las hay, pese a los riesgos sociales y de seguridad que implica el vivir en un lugar desconocido, entre personas desconocidas y por lo general sin un techo o un lugar dónde establecerse. “Las personas entrevistadas son laicos, quienes responden a preguntas como por qué tuvieron que abandonar su territorio o país, qué dificultades encontraron al hallarse en una ciudad o una nación desconocida, y qué instituciones los ayudaron a adaptarse al lugar al que llegaron”.

Señala que en su caso, como migrante, más allá del idioma no tuvo mayores problemas cuando llegó a México, pues para empezar contaba con un lugar a donde llegar. “Primero estuve dos años y medio en la Casa del Migrante de Tijuana, y me sentí muy a gusto, pues incluso las tradiciones y costumbres religiosas de los mexicanos son parecidas a las de los filipinos; de hecho, la Diócesis de Manila perteneció en alguna época al Arzobispado de México. Lo primero que hice fue visitar la Catedral de Tijuana, y hubiera pensado que estaba en la Catedral de Manila, de no ser porque la gente hablaba español. Sin embargo, soy consciente de que la mayoría de los migrantes viven situaciones sumamente complicadas; es gente vulnerable, que no tiene ni dónde pasar la noche, y sufre todo tipo de abusos”.

Para finalizar, la hermana María Arlina invita a todos los lectores de Desde la fe a ser parte de la campaña “Compartiendo el viaje”, conociendo la historia y las experiencias de migración de los entrevistados, en la serie de videos mensuales que comenzaron a aparecer en la plataforma del Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México (SIAME) a partir de este lunes 15 de enero, y permanecerá hasta septiembre. “Debemos ver en la persona migrante o refugiada al mismo Cristo crucificado; pero también a Cristo resucitado, ya que los migrantes también tienen sus propios dones, con los que pueden contribuir al mejoramiento del lugar al que lleguen.

Para ver los videos de la campaña “Compartiendo viaje”, ingresar a:

http://bit.ly/2Ddel8W