Conmemora la Iglesia el 90 aniversario del martirio del Padre Pro

  • Como cada año, se realizó una procesión del edificio de la Lotería Nacional, donde fue fusilado, a la Parroquia de la Sagrada Familia, en la colonia Roma.

Abimael César Juárez

Este jueves 23 de noviembre, en el aniversario del martirio del padre Miguel Agustín Pro, entre vítores de ¡Viva, Cristo Rey!, centenares de fieles participaron en la tradicional procesión que parte del edificio de la Lotería Nacional hacia la Parroquia de la Sagrada Familia, no sin antes hacer una parada en la Rectoría de Nuestra Señora de Guadalupe Reina de la Paz, donde el sacerdote vivió tras realizar sus estudios en Europa y hasta el día en que fue asesinado.

Desde muy temprano, los fieles devotos del mártir de la Guerra Cristera se dieron cita en el edificio de la Lotería Nacional, lugar donde el religioso jesuita fue ejecutado en 1927. Posteriormente, iniciaron su recorrido hasta el templo de la Sagrada Familia en la colonia Roma, donde actualmente descansan sus restos.

El responsable de celebrar la Santa Misa fue el P. Luis Gonzalo Rosas, postulador de la causa de canonización, quien pidió seguir el ejemplo de valentía del Padre Pro, e invitó a los presentes a pedir su intercesión “para que nos saque del egoísmo, de la apatía, de la desesperanza y de todas aquellas actitudes que dañan al prójimo. También –dijo– para que en México reinen la paz y la justicia, y a ejemplo del beato, “vivamos al servicio de nuestros hermanos y en un país de equidad”.

El P. Rosas recordó que fue hace 90 años cuando el gobierno de México mató al padre Miguel Agustín Pro; “pero hoy es día de fiesta para la Iglesia, pues gracias a la entrega generosa que el sacerdote jesuita hizo de su vida, ahora es un símbolo de los más altos valores de una nación”.

Cabe destacar que la Parroquia de la Sagrada Familia se ha convertido en un destino de peregrinaciones, al que a lo largo del año acuden cientos de fieles a venerar las reliquias del beato Miguel Agustín Pro.

Durante el recorrido y la Misa, estuvo presente la imagen itinerante del Padre Pro, una escultura de bronce de aproximadamente 60 centímetros de altura; y también se expuso el libro Vida íntima del Padre Pro, editado por Buena Prensa.

Antes del arribo de la peregrinación al templo, la Fundación Padre Pro otorgó despensas y cobertores a personas de la tercera edad; y al término de la celebración Eucarística sacerdotes y fieles se trasladaron al parque Río de Janeiro, para participar de fraterno convivio en el que compartieron los alimentos.

 

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