¿Cómo hacer permanente la Jornada Mundial de los Pobres?

 

El Pontificio Consejo Para la Promoción de la Nueva Evangelización ha publicado el documento “No amemos de palabra, sino con obras”, con motivo de la I Jornada Mundial de los Pobres. El documento ofrece, entre muchas otras cosas, algunas claves pastorales para hacer permanente esta iniciativa del Papa Francisco, a continuación les compartimos algunas.

 

El acercamiento
Cada diócesis (y comunidad religiosa o parroquial) podría organizarse para llevar eventualmente a todos los lugares de sufrimiento y de marginación un mensaje de paz y de proximidad, de modo que se pueda sentir al mismo tiempo la unidad de la Iglesia a través de la centralidad de los pobres. En particular, a lugares como comedores, albergues , cárceles, hospitales, casas de reposo, comunidades terapéuticas, etc., para que la palabra del Papa pueda llegar a todos en el mismo momento.

 

El compartir
También, se puede emprender una iniciativa como: llevar despensas a las familias necesitadas, ofrecer comida a los pobres, adquirir y distribuir artículos de primera necesidad a ancianos no autosuficientes, donar un medio de transporte a un hogar de niños, o alimentar el fondo de la Cáritas o de la Pastoral Social en favor de las familias necesitadas, etc.

 

La obra-signo
Que cada comunidad religiosa o parroquial determine una obra-signo en favor de los pobres, que pueda ser realizada a lo largo de todo el año, y se le haga saber al Santo Padre Francisco.

 

Propuestas de la Jornada

Las propuestas pueden estructurarse sobre dos horizontes, uno Cultural y otro Pastoral “de misericordia”.

 

Horizonte cultural

  • Reuniones que permitan poner en el centro de esta JMP el encuentro los pobres, que nos invitan a salir y a encontrarlos, y que permitan acompañarlos desde el corazón de la comunidad.
  • Conocer a los pobres y las nuevas formas de pobreza (económica, social, humana), mediante encuentros con los responsables de asociaciones que trabajan en estos ámbitos.
  • Conocer a través de testimonios y encuentros con los pobres sus historias de vida; compartirlas en un clima fraterno.
  • Proponer encuentros con representantes de la vida económica, especialmente con quienes propugnan una economía de comunión y la justicia.
  • Encuentros con las realidades locales que ponen en práctica, en las propias empresas, una economía de comunión o de solidaridad.

Horizonte pastoral

  • Dirigirse con los representantes de asociaciones a los lugares físicos donde viven los pobres o a las sedes de las instituciones que los acogen, para comprender cuáles son sus necesidades y en qué modo o en cuál ámbito se puedan construir relaciones humanas que promuevan la persona y su dignidad.
  • Crear vínculos de conocimiento-confianza con los pobres del territorio, procurando incluirlos e involucrarlos cada vez más en la vida de la comunidad.
  • Descubrir eventuales oportunidades para ofrecerles instrumentos útiles que les permitan ganar en sentido de pertenencia eclesial y social.

Esta primera Jornada Mundial de los Pobres puede ser la ocasión para esparcir semillas que madurarán con el tiempo. Se trata de iniciar un camino, actualmente impostergable, que nos permita responder en modo diverso a la pregunta que Dios dirigió a Caín: “¿Dónde está tu hermano?” (cfr. Gn 4,1-16), asumiendo el cuidado de nuestros hermanos, de modo personal y comunitario.

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