¿Cómo acercarse e interpretar los mensajes de Fátima?

  • Durante el Congreso “Guadalupe y Fátima ‘Mensaje de esperanza”, el P. Rogelio Alcántara explicó lo que la Virgen nos quiso decir a través de los niños pastorcitos a quienes se les apareció hace cien años en Portugal

Vladimir Alcántara

Este 13 de octubre, en la Antigua Basílica de Guadalupe, se llevó a cabo el Congreso “Guadalupe y Fátima ‘Mensaje de esperanza”, que contó con importantes ponentes, entre los que destacan el P. Rogelio Alcántara, Director de la Doctrina de la Fe de la Arquidiócesis de México, quien participó con la ponencia Fátima, mensaje de esperanza, en la que explicó las actitudes peligrosas con que las personas se pueden acercar a los mensajes y hechos de la Virgen de Fátima, así como la invitación que realmente nos hacen.

Señaló que uno de los peligros es acercarse a los mensajes de la Virgen con un corazón cerrado a la gracia de Dios, sólo por mera curiosidad, a veces queriendo encontrar en ellos señales ocultas, a fin de ver si se puede obtener un conocimiento selecto y exclusivo, tanto que incluso se empieza a mirar con sospecha las interpretaciones hechas por san Juan Pablo II o el Cardenal Ratzinger; “actitud que nos lleva a caer en un cierto gnosticismo”.

Explicó que otro de los peligros es que las personas empiecen a dar una valoración superlativa a las apariciones de la Virgen de Fátima, en detrimento de la revelación pública de Nuestro Señor Jesucristo, revelación que comenzó por el año 1850 a.C., con Abraham, y terminó por el año 100 de nuestra era, con la muerte del último apóstol, Juan el evangelista; ésta tiene precisamente como culmen a Jesús. “A lo largo de los siglos –refirió–, ha habido revelaciones llamadas “privadas”; algunas reconocidas por la autoridad de la Iglesia, como es el caso de Fátima o el de Guadalupe; estás sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica. Su función no es la de mejorar o completar la revelación definitiva de Cristo, sino ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia”.

Por otra parte, para explicar a qué nos invita la Virgen de Fátima con sus mensajes dados hace cien años a los niños pastorcitos Jacinta, Francisco y Lucía durante su primera aparición, señaló que estos pequeños, en tanto que vivían insertos en un contexto de cristiandad, tenían perfecta claridad entre lo que es el cielo y el infierno, por lo que Lucía quiso preguntarle si ellos irían al cielo; “la respuesta de la virgen fue ‘sí’, pero Francisco tendría que rezar muchos Rosarios; posteriormente, Lucía le preguntó por María de las Nieves y Amalia, amigas difundas de una de sus hermanas, obteniendo como respuesta de la Virgen que la primera ya está en el cielo, mientras que la segunda también irá, pero después de un largo purgatorio.

El Director de la Doctrina de la Fe efirió que después de dicho diálogo, la Virgen preguntó a los pastorcitos: “¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quisiera enviaros como reparación de los pecados con que Él es ofendido, y de súplica por la conversión de los pecadores?”, a lo que ellos contestaron con firmeza: “sí queremos”. Señaló que este diálogo de la Virgen con los pastorcitos nos nos hace la invitación a ver el sufrimiento como reparación de los pecados; define el pecado como ofensa a Dios, y nos habla de oración, especialmente de súplica e intercesión, por la conversión de los pecadores”.

Señaló que lo que podemos interpretar de este mensaje de la Virgen, es que Ella reafirma que está en el cielo y conoce el futuro escatológico de quienes ahí irán; es decir, que sabe quiénes están ya en el reino de Dios, como María de las Nieves, y quiénes en el purgatorio, como es el caso de Amalia. “La Virgen les pide además Rezar el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”; una guerra que entonces llevaba tres años y estaba en su apogeo, de manera que para alcanzar la paz, tendrían que actuar muchísimas voluntades humanas, así que era ilógico pensar que el rezo de unos niños podía detener la batalla; sin embargo un rezo al que se unieron muchas personas.

“¿Pero cómo terminó esta guerra, en la que murieron 20 millones de personas, alrededor de 13 mil 700 diariamente? –apuntó el P. Rogelio Alcántara–. A Alemania, una de las potencias en conflicto y el país mas interesado en continuar la lucha, de pronto se le fueron retirando sus aliados, le fueron escaseando los suministros para sostener la guerra, y sobre todo los alimentos”.

Por otra parte, explicó que lo novedoso de la segunda aparición es que la Virgen explica a Lucía que ella morirá mucho después que Francisco y Jacinta, quienes pronto estaría en el cielo, debido a que Jesús deseaba servirse de ella para darla a conocer y a amar, para establecer en el mundo la devoción a su inmaculado corazón, lo cual le expresó con las siguientes palabras: “a quien la abrazare (la devoción), prometo la salvación, y serán queridas sus almas por Dios, como flores puestas por mí para adornar su trono”.

Ad