Colapsa cúpula de la Iglesia Nuestra Señora de las Ángeles, monumento histórico

  • Para el P. Cirilo Colín, habían sido una preocupación constante los daños en esa zona del recinto, en la que en el 2013 se hicieron trabajos de consolidación con dinero de un donante y la asesoría de Conaculta.

Vladimir Alcántara

Este 24 de septiembre se desplomó una parte de la cúpula de la Iglesia Nuestra Señora de los Ángeles, recinto cuyo diseño interior se atribuye a Manuel Tolsá. Vecinos de la colonia Guerrero presenciaron el derrumbe registrado en este inmueble, que tras el terremoto de 7.1 grados Richter cerró sus puertas al culto, debido a las peligrosas fracturas que el movimiento telúrico ocasionó.

Una de las partes más afectadas fue precisamente la cúpula, en la que quedaron grietas de consideración, aunque en general todo el techo quedó dañado; durante el terremoto, fragmentos de concreto y ladrillo cayeron sobre las bancas colocadas al interior del recinto.

Aunque el templo tuvo que cerrar para seguridad de los fieles, el hecho no desanimó al P. Cirilo Colín Noguez, encargado del recinto, quien dijo que “durante 433 años la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles ha acompañado a los vecinos de la colonia Guerrero y los ha alentado a salir delante de sus dificultades; esta imagen es sagrada para la comunidad, pues en situaciones como ésta les ha dado ejemplo de fortaleza, porque ha sobrevivido intacta a éste y a otros acontecimientos que se han suscitado”.

En agosto de 2015, Desde la fe platicó con el P. Cirilo Colín, quien explicó que en el año 2012 Conaculta –hoy Secretaría de Cultura– llevó a cabo en la cúpula trabajos de conservación que prácticamente no sirvieron para nada, “pues absolutamente nada se arregló”. Agregó que posteriormente, en 2013, Conaculta brindó a asesoría técnica para trabajos de consolidación en dicha cúpula, mismos que se hicieron con dinero de un donante que pidió mantener su nombre en el anonimato.

“El donante buscó distintos presupuestos para las reparaciones, algunos de los cuales resultaban convenientes, tanto por la calidad del material como por el costo, pero las personas de Conaculta se negaron a esas propuestas, argumentando que la constructora de ellos era la especialista”. Señaló que el trabajo se hizo entonces conforme a las indicaciones y con el material que Conaculta especificó; sin embargo, la cúpula pronto volvió a presentar humedad.

Ahora finalmente se ha desplomado parte de la cúpula de este monumento histórico que mandó erigir el arzobispo Pedro Moya de Contreras en 1595, un recinto que al correr de los años fue sufriendo diversas modificaciones. En 1776, Joseph Haro, un acreditado y piadoso sastre, puso todo su empeño para que la iglesia quedara lista. Pero no fue sino hasta 1808 cuando por fin el recinto tomó la forma con que hoy podemos verlo en la calle Lerdo, de la colonia Guerrero; sólo que completamente deteriorado y ya sin la mitad de la cúpula, debido a las fracturas ocasionadas por el terremoto del pasado martes.