Cine: Locke

“Sin importar cuál sea la situación, puedes arreglarla”

 

Hay que hacer una llamada. “Voy en camino, llegaré muy pronto”, dice Ivan Locke, quien enseguida manda un correo de voz al celular de una persona. El tránsito está muy fluido, así que supone que llagará a su destino en menos de dos horas. Una vez terminado su mensaje, realiza una nueva llamada: “Hay problemas con el concreto”, le dice a la secretaria de un empleado de gobierno.

Ivan Locke es contratista. El concreto es para levantar uno de los edificios más altos de la región; él está encargado de la obra y, aunque parecía tener todo bajo control, le ha surgido un problema.

Hay que hacer otra llamada. “Mamá no está, fue a conseguir la cerveza que te gusta para ver el partido”, le responde el hijo mayor, a quien Locke le informa que esa noche no llegará debido a que tiene un compromiso de trabajo. “Dile a tu madre que me llame cuando regrese”. Y después una llamada más. Es Donal, su subordinado, quien está tremendamente nervioso, ya que Ivan Locke le ha dejado el cargo casi total, “No te preocupes, voy a monitorear todo contigo desde el auto”, le dice, tratando de tranquilizarlo.

¡Y una llamada más! Ahora Locke habla con su jefe, quien se pone furioso al enterarse de que ha dejado encargada la obra más importante en el año a una persona que no cuenta con la experiencia que requiere una encomienda de tal envergadura. Sabe bien que lo van a despedir, pero eso no importa; tiene algo más importante que hacer esa noche… Pero, ¿qué le ha sucedió a Ivan Locke el día más importante de su carrera que ha decidió subir a su auto y conducir sin detenerse?

Meses atrás cometió un gran error: en una reunión de negocios se involucró con su secretaria, quien ahora espera un hijo de él. Locke no se siente orgulloso de eso, pero definitivamente debe ver nacer a su hijo, y también debe contárselo a su esposa. El pequeño nacerá esa noche, la misma noche que él deberá enfrentar todo.

Locke, del director y guionista Steven Knight, es un interesantísimo drama basado enteramente en la magistral actuación de Tom Hardy, cuyo trabajo es necesario destacar. Muy pocas veces un solo actor ha soportado un filme por sí solo sin demasiado de dónde agarrarse; está completamente solo en pantalla, y aunque hay llamadas por teléfono intermitentes, nadie más sale a cuadro.

Ivan Locke sabe que hizo mal, y en ningún momento busca justificarse; él mismo ha derrumbado su vida y su mundo, su estabilidad y la de su familia, pero no arroja culpas. Se culpa él, y así también él tendrá que arreglarlo todo. “¡Porque eso debe hacer un hombre!”, le dice a su padre muerto, como si lo mirara a través del espejo retrovisor. Eso es sencillamente lo correcto: afrontar responsabilidades, enmendar los errores y salir lo mejor librado de cualquier batalla, más aun cuando es contra uno mismo.

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