Cine: Las horas contigo

“Las familias hasta cuando no se aguantan se adoran”

Una anciana mujer yace en cama. Lleva varios días sin levantarse. Su avanzada edad la ha postrado allí. De repente una de las mujeres que la asisten comienza a mover unas mangueras y cilindros, pues como la mujer en cama ya no puede respirar se le debe colocar periódicamente oxígeno. Al fondo una joven señorita mira un tanque más pequeño y con una sonrisa pícara decide tomarlo y llevarse a su abuela. La familia que está en la sala mira con extrañeza el buen carácter de la abuela y decide seguirlas.

“Abu” (Isela Vega) -como le dicen de cariño- siempre se ha caracterizado por ser una mujer fuerte, por desgracia su avanzada edad ha mermado su salud. Los médicos han aniquilado todo rastro de esperanza, de hecho han sido siete doctores quienes han dictaminado lo mismo; lo único que queda es esperar. Ema (Casandra Ciangheroti) es la nieta mayor y a la vez hija última; debido a que su mamá es una artista famosa desde que ella era una niña, vivió mucho tiempo con su abuela, a quien considera su mamá.

Ema decide ausentarse de su trabajo y estar lo más posible con su abuela; para sorpresa de ella, su madre, Julieta (María Rojo), decide posponer sus compromisos y así estar junto a su hija y madre en esos momentos tan cruciales. Ema, quien estaba acostumbrada a recibir consejo y consuelo de su abuela para cada situación, se encuentra tremendamente frustrada al no poder hacer nada más, que esperar. Su abuela se va cuando más la necesita: ¡esta embarazada!

Las horas contigo, película mexicana del año 2015, dirigida y escrita por Catalina Aguilar Mastreta, es un drama familiar que vale la pena ver, no sólo por lo bien dirigida que está, sino por lo bien actuada; Isela vega demuestra lo que debe tener un verdadero primer actor, pero no solamente ella, todo el elenco está fenomenal. Este es el cine nacional al que debería dársele oportunidad en taquilla; desgraciadamente no es así. Mastreta entrega una película sencilla pero directa y enternecedora, busca la reflexión de su audiencia y lo logra.

“Farolito que alumbras apenas mi calle desierta, cuantas noches me viste llorando llamar a su puerta, sin llevarle más que una canción, un pedazo de mi corazón”, se escucha en alguna escena del filme, una canción que refleja que lo más importante en la vida es aquello que uno da: un beso, una caricia, el tiempo, las horas, las horas contigo, las horas que yo te quiero dar a ti, a ti precisamente porque tú eres especial; te doy mi tiempo porque eso no retorna y no quiero que me lo regreses, es para ti; el tiempo, caprichoso y mezquino, nunca vuelve cuando lo deseamos, y tampoco dura cuando lo disfrutamos; lo eterno que es cuando nos hace sufrir. Ese tiempo es el mejor regalo que le podemos dar a alguien, lo único que realmente damos y lo único que nos podemos llevar hasta el día de nuestra muerte.

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