Cine: El hombre que hacía milagros

“Todo aquel que sea humilde será el más importante en el reino de los cielos “

“¡Maestro, maestro!”, grita un hombre desesperado, que al ver a Jesús no puede más que arrodillarse e implorar que vaya a ver a su hija enferma. Como es de esperarse, el Señor no se niega a ayudar al hombre, a quien sigue hasta su hogar. En el camino, una mujer toca uno de los mantos de Jesús, lo que provoca en Él una sensación extraña, al punto de que hace un alto entre la multitud para preguntar quién lo ha tocado. La mujer, situada un tanto temerosa al fondo de la muchedumbre, se adjudica la acción, y le explica que llevaba mucho tiempo con malestares internos, pero al tocarle ha sentido una pronta sanación. Jesús le dice: “Tu fe te ha sanado, hija mía “.

El incidente con la mujer ha provocado la demora de Jesús, y en consecuencia el fatal deceso de la jovencita hija de aquel hombre. Un par de hombres le han hecho saber al padre que es demasiado tarde; éste, triste y acongojado, no puede más que llorar y mirar a Jesús, quien se le acerca y le pide que no pierda la fe. Al llegar a su humilde hogar y ver a la niña tendida en cama, Jesús le ordena que se levante. Una luz se desliza frente al cuerpo sin vida de la chica… y ocurre el milagro.

El hombre que hacía milagros es un filme casi desconocido, del año 2000, que tiene la particularidad de estar realizado con muñecos de arcilla; es decir, una película que utiliza la técnica stop-motion, mediante la cual se hace un interesante juego entre las figuras de arcilla y cientos de fotografías que capturan cada movimiento de las figuras, para después darles movilidad al momento de editarla película. El actor Mel Gibson es quien produjo el filme, y quien tan sólo cuatro años después realizaría su famosa película La Pasión de Cristo.

El hombre que hacía milagros sigue con fidelidad los sucesos narrados en los evangelios, aunque tropieza a veces con el ritmo, ya que los cortes en las escenas en ocasiones son un tanto bruscos; pero esto no evita que sea un filme disfrutable, apto para toda la familia; el formato de película infantil no provoca que el espectador tome a la ligera los sucesos; de hecho, esta balanceada muy bien respecto a su tono: se pone seria cuando debe ser seria, y da paso a la comicidad cuando las circunstancias lo permiten.  A la par de lo anterior, cuando Jesús habla en parábolas, los directores optan por animar las escenas de una manera más tradicional, lo que brinda de dinamismo el metraje.

La vida de Jesús en el cine ha sido retratada de muchas maneras, algunas más acertadas que otras; plasmar los evangelios de forma literaria es complicado, lo cual hace más interesantes este filme, que, aunque parece sencillo tiene su alto grado de dificultad. De cualquier manera, resulta una gran opción si hay niños en casa.