Cine: Ana y Bruno

  • “Tienes que aceptar lo que pasó”

Papá y mamá no se hablan. Él conduce el auto. Ella mira por la ventana con la mirada vacía. Todo indica que Ana y su mamá irán a un retiro, pero al llegar a la entrada de un lúgubre edificio, la pequeña ve como su padre se aleja y las deja ahí.  Al paso de los días, tanto Ana como nosotros, nos damos cuenta de que ese extraño lugar es un hospital psiquiátrico – son los años cuarenta y el estudio de la psiquiatría en México está más que atrasado.

En este hospital, a los pacientes se les aplican terapias cuestionables que los afectan a ellos y a sus amigos imaginarios, personajes por demás singulares entre los que están una elefanta rosa, una taza de baño que habla a través de eructos y Bruno, un extraño ser de orejas largas y color verde que casi de inmediato se hace amigo de Ana. Juntos tendrán la misión de salvar a la madre de la niña de un destino fatal.

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La película Ana y Bruno, del director Carlos Carrera, no solo es un alivio para la cartelera nacional mexicana, sino también para quienes estuvimos esperando con ansias este filme que llevaba ya varios años de posproducción y que se enfrentó con problemas para su terminación.

Carrera crea una película de animación tremendamente madura para niños y adultos, que destaca el amor de los padres y las madres a sus hijos, así como la lealtad entre los amigos.

Pero el tema central es la locura, que invita al espectador a cuestionarse más allá de lo que otros filmes animados -nacionales o no- siquiera se plantean. La locura, ¿cuánto no ha estado inmiscuida en el arte, en la vida, en la poesía, en la música, en el cine y en el amor mismo?, dicen por ahí que cuando el amor no es con locura no es amor, amor de pareja o amor fraternal. En Ana y Bruno encontramos una reflexión de una familia que se quiebra y la cura que nace del propio amor.

Ana y Bruno
(México, 2017)
Dirige: Carlos Carrera
Voces: Damián Alcázar, Silverio Palacios, Marina de Tavira, Héctor Bonilla
Guion: Daniel Emil, Flavio González Mello
Música: Víctor Hernández Stumpfhauser
Duración: 96 minutos.

Clasificación: A

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