Cielo y Tierra: Intercambio de regalos

Alejandra María Sosa Elízaga

 

‘¿Qué hago con esto?’, ‘¡está espantoso!’, ‘¡no es lo que yo quería!’, ‘¡no merezco que me toque algo tan chafa, lo que yo di era mucho mejor!’

Son frases que suele pensar, y a veces, desgraciadamente, decir en voz alta o entre dientes, la gente que en estos días de diciembre participa en un intercambio de regalos navideños entre los miembros de su oficina, o entre sus amistades, o en algún grupo parroquial o de otro tipo del cual forma parte.

En este tipo de intercambios, se acostumbra que cada persona lleve un regalo; los regalos se rifen, y a cada quien le toque alguno. Pero nunca falta quien se queja de que lo que recibió le parece poco, malo o feo.

¿Cómo evitar este descontento?

Hay una solución muy buena: intercambiar regalos espirituales. Ello tiene muchas ventajas. Considera las siguientes:

El valor de los regalos es inestimable, por lo que nadie recibe demasiado poco y nadie queda insatisfecho.

Es una oportunidad para dar algo que expresa la propia fe.

Es una manera de no caer en la tentación del consumismo, el materialismo, el dar por apantallar.

Quien da un regalo espiritual da algo muy valioso, pero no gasta nada.

Regalar oraciones, es realizar una de las siete obras espirituales de misericordia.

Un regalo espiritual ayuda a quien lo da y a quien lo recibe, en su camino hacia la santidad.

Organizar un intercambio de regalos espirituales es muy fácil. Sólo hay que seguir los siguientes pasos:

 

  1. Se pide a cada participante, que piense qué regalo espiritual quiere dar. Por ejemplo rezar determinada cantidad de oraciones, u ofrecer la Comunión de cierto número de Misas, u orar durante tales días, o rezar Rosarios o Coronillas de la Misericordia, etc.

 

  1. Se le proporciona a cada participante una hojita o tarjeta para que anote lo que va a regalar y su propio nombre. Por ejemplo: ‘Ofrezco rezar veinte Padrenuestros. firma: Juan’.  ‘Ofrezco pedir por tus intenciones en la Misa de Navidad’, firma: Margarita. ‘Oraré por ti durante un mes’, firma: Pedro.

 

  1. Una vez que todos los participantes han anotado lo que ofrecen de regalo espiritual y su nombre, se meten las hojitas o tarjetas en una bolsa, se revuelven, y cada quien saca una (si saca la misma que dio, la devuelve y saca otra).

 

  1. Los participantes van leyendo en voz alta, uno por uno, lo que les tocó de regalo y el nombre de la persona que se los obsequió. Y conservan la hojita o tarjeta de recuerdo.

 

  1. A su vez, cada participante anota en otro papel lo que ofreció regalar y a qué persona le tocó su regalo. Eso le facilitará recordar ambas cosas y cumplir lo que prometió.

 

Este tipo de intercambios crea un ambiente muy especial, de unión en el Señor, de amistad espiritual. Los participantes se van felices de saber que alguien orará por ellos, y los hace sentir bien saber que podrán corresponder orando por alguien más.

Ojalá te animes a intentarlo en tu familia, con tus amigos, en tu comunidad.

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