Cenyeliztli, un gran trabajo en favor de la familia

  • La idea de crear esta asociación nació en 2006, cuando el P. Cipriano Sánchez vio la necesidad de ayudar a los sacerdotes a atender a sus comunidades.

 

Vladimir Alcantara

Desde el año 2006 las comunidades parroquiales de la Arquidiócesis de México cuentan con el valioso apoyo de una organización que trabaja en favor del tejido social, mediante la atención a las familias de la capital de la república y la zona conurbada. En entrevista para Desde la fe, Lelis Noriega, Directora de Cenyeliztli A.C., ofrece detalles acerca de este equipo de profesionales que, a través de espacios de capacitación, formación, escucha y terapia, brindan acompañamiento y orientación a personas, a fin de que sus hogares puedan ser ese lugar de encuentro íntimo, seguro y certero, generador de valores y de una sana convivencia social.

Lelis Noriega refiere que la labor de Cenyeliztli comenzó hace unos 12 años, cuando el P. Cipriano Sánchez, quien estaba entonces al frente de la Pastoral Familiar arquidiocesana, se dio cuenta de que lo sacerdotes no tenían tiempo suficiente para atender a toda la gente que se acercaba a las iglesias. “Decidió, pues, crear un grupo para la formación de ‘asesores’, que pudiesen atender a un mayor número de personas que sufren algún problema emocional, o a familias inmersas en conflictos. Elaboró un Plan de Estudios con duración de dos años, a impartirse los sábados. Después de esta preparación, los ‘asesores’ siguen recibiendo formación continua. Actualmente se está formando la décimo octava generación de ‘asesores’, y se cuenta con el apoyo activo de 210, quienes atienden a personas en diferentes parroquias de la capital”.

Explicó que los ‘asesores’ son personas que por lo general envían los sacerdotes o los grupos de una parroquia, a fin de que posteriormente puedan trabajar con personas de la comunidad, atendiéndolas en espacios que la propia iglesia les asigna; si ven la necesidad de abundar en algún tema, como por ejemplo ‘matrimonios con hijos jóvenes’, se les ayuda en la elaboración de materiales. “Cuando ellos se percatan de que las personas necesitan ayuda un poco más profesional, las canalizan a las oficinas de Cenyeliztli, donde hay 28 terapeutas profesionales, todos con un grado mínimo de maestría, quienes ofrecen sus servicios sin importar credo, economía o alguna otra condición social de la persona; la atención no se cobra, sólo se pide a la persona una aportación económica según sus posibilidades. Cabe señalar que Cenyeliztli no sólo brinda apoyo a la persona que recurre a la asociación; también lo ofrece a sus familiares, pues cualquier problema emocional repercute inevitablemente en la familia”.

Lelis Noriega señaló que el interés de Cenyeliztli por la familia es porque esta institución representa el espacio más importante para la adquisición de valores; “ahí se configura nuestra forma de vida, a partir de los padres, que son el eje de nuestra formación, y pueden ofrecernos perspectivas sanas de la realidad, que nos ayuden a tener buenas relaciones con los demás, así como actitudes de cooperación que podamos aplicar fuera del hogar. Si yo siempre he visto en casa buen trato, buenas conductas, actitudes de solidaridad, de comprensión y tolerancia, así es como me voy a relacionar con los de mi alrededor. Por eso se dice que la familia es la base de la sociedad”.

Sin embargo, señala que también en el seno familiar existen problemas, por situaciones que tal vez alguien no puede entender bien, ya sea con la esposa, con el esposo, con el hermano, con el papá o con cualquier miembro; se siente molesto con lo que está ocurriendo, y por lo mismo adopta un comportamiento determinado frente a esa persona. “Entonces es importante ir sanándolo. A lo mejor ando todo el tiempo de mal humor, pero si me van enseñando las herramientas que tengo para trascender esta situación, seguramente podré redirigirla”.

La Directora de Cenyeliztli explicó que para poder ayudar a las personas en su crecimiento, la asociación cuenta con tres programas: “Somos tu familia”, que es el que trabaja con los ‘asesores’; “Centro Familiar”, que es el que recae en los terapeutas, “y el tercero es preventivo, se llama ‘Sembrando Valor’; en este se ofrecen cursos en escuelas, parroquias, dependencias de gobierno, empresas y otros espacios; se dan pláticas sobre valores o cambios de actitudes; se previenen problemáticas como acoso sexual o la discriminación. Si en la empresa se detecta un foco rojo sobre determinado problema, nos avisan y nosotros preparamos una presentación o un taller que pueda despertar un poco la conciencia y erradicar situaciones nocivas.